Ya no hay más avisos, señor Rajoy

A Mariano Rajoy las embestidas de José María Aznar le producen ardor de estómago y un cabreo indisimulado. El presidente, que reiteradamente ha conseguido que los barones populares cierren filas en torno a su inane figura, nunca ha logrado que el ex presidente bendiga su política.

En las actuales circunstancias, seguramente ésta habrá sido la última ocasión en la que Aznar avisa a Rajoy pues es más que probable que, tras el 20D, el Partido Popular pase una larga temporada en la UCI política.

El presidente es consciente de la OPA hostil que plantea Ciudadanos. En el mejor de los casos, para sus intereses, Albert Rivera va a tener la llave del gobierno de la nación. En el peor, el Partido Popular no será en más votado. En cualquiera de las dos situaciones, es muy difícil que Rajoy vuelva a presidir el Consejo de ministros.

Espoleado por estas perspectivas, el líder popular ha planeado una campaña electoral que pivota en torno a tres ejes. Primero, ningunear a Albert Rivera y a Ciudadanos presentándolo como una formación sin experiencia y, en consecuencia, incapaz de gobernar España. Rivera y Ciudadanos son palabras que desaparecen del argumentario popular; de aquí al 20D, ni un minuto de gloria, no existen. Segundo, ataque feroz a Pedro Sánchez basado en su indiscutible ambigüedad frente al separatismo catalán, en su disposición a blindar privilegios para Cataluña, y en su política de pactos con fuerzas populistas y antisistema. Tercero, el desafío separatista. Mariano Rajoy se presenta como el único garante de la unidad de España a pesar de haber abandonado durante su mandato, no sólo a su partido, sino a los catalanes, independentistas o no. Cuesta creer que sea capaz de garantizar la unidad de España si no ha sido capaz de hacer cumplir la ley de banderas.

Una vez más, Rajoy va a demostrar su incapacidad para liderar un proyecto que ilusione a los españoles (su éxito en las anteriores generales fue mérito de José Luís Rodríguez Zapatero). No ha sido capaz de acabar con la corrupción generalizada, ni con el desafío separatista. Y, respecto a la incipiente recuperación económica, su mayor éxito ha sido su absoluta disposición a ejecutar unos recortes brutales que ha dejado el país temblando y a miles de conciudadanos en la cuneta para siempre.

Con semejante bagaje, señor Rajoy, los ciudadanos vamos a darle, a mi modesto parecer, no un toque de atención sino un billete para que pueda usted disfrutar largo tiempo de esa maravillosa tierra que es Galicia. Porque los ciudadanos, tras tanto sufrimiento, nos merecemos un presidente honesto, limpio y sin ataduras. Nos merecemos un presidente capaz de dialogar y poner encima de la mesa lo mejor de cada uno. Nos merecemos un presidente capaz de liderar la segunda transición, el nuevo milagro español, que garantice décadas de progreso y justicia social. Nos merecemos un nuevo Presidente que no puede ser usted.

José SIMÓN GRACIA

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