Valiente Podemos: valientes sectarios, valientes hipócritas

Jose_marco_100“[En la Transición] si pesaba un dictador, Franco, también lo hacía la dictadura soviética cuyo régimen defendía Santiago Carrillo”

Thomas Hobbes (1588-1679), filósofo y teórico político inglés afirmaba que “no hay más que una sola realidad que ofrece distintas formas según su complejidad, y esa realidad está constituida por la materia y el movimiento. Las diversas agregaciones de materia con sus movimientos peculiares dan lugar a la vida, y los diversos movimientos y agregaciones de hombres dan lugar a la vida social, a la civitas”.

Recordaba estas palabras observando los diversos movimientos protagonizados por ese conglomerado llamado Podemos. El movimiento podemita de inspiración bolivariana empezó a manifestarse aprovechando las concentraciones del 15M y no ha parado de dar tumbos un tanto desordenados y azarosos hasta el día de hoy, motivados más por el interés personal que por el social.

Afortunadamente para nuestra sociedad, los movimientos registrados por las distintas opciones partidistas también sirven para mostrar cuánto de positivo y negativo atesoran quienes aspiran a conducirnos desde las instituciones. En el caso de Podemos, en mi modesta opinión, cuesta encontrar algo positivo que supere el nivel de anécdota mientras que abundan actuaciones cuya valoración fluctúa de preocupante a nauseabunda.
todas la estrategias de @AhoraPodemos persiguen desestabilizar España Clic para tuitear
Primero, aprovecharon los momentos más severos de la crisis económica para desplegar sus redes repletas de falacias en caladeros donde abundan penurias, carencias, privaciones, estrecheces, incluso pobreza y miseria. Con ello, lograron cinco millones de votos, suficientes para tener importantes cuotas de poder municipal y regional que ha permitido un cambio sustancial en sus condiciones de vida. Y cuando digo ‘sus’ no me refiero a la de los votantes sino a los dirigentes y acoplados a ellas o a ellos. Para la gente, nada de nada.

A medida que la crisis económica ha ido remitiendo, las energías de los Monedero, Iglesias, Montero y compañía han intentado deslegitimar la democracia española demonizando la Transición y a los dos partidos políticos que hasta la fecha han tenido la responsabilidad de gobernar España: PP y PSOE. Descalifican la Transición (y con ello a los millones de españoles que la protagonizamos) argumentando que estuvo contaminada por el franquismo (sin duda, ellos hubiesen optado por encarcelar, exiliar o fusilar a todo quisque relacionado de alguna manera con la dictadura). Si aceptamos un cierto peso relativo del franquismo, habría que considerar de la misma forma la influencia que tenía la URSS sobre el Partido Comunista e incluso sobre un PSOE todavía marxista. Si pesaba un dictador, Franco, también lo hacía la dictadura soviética cuyo régimen defendía Santiago Carrillo. La virtud de la Transición radica precisamente en el hecho de que, pese a esas influencias aparentemente antagónicas pero con algunos elementos en común, los españoles logramos construir una democracia perfectamente homologable.
Podemos se acerca al PSOE para lavarse la cara por la situación explosiva de Venezuela Clic para tuitearIdentificar al PP (y sin venir a cuento también a Ciudadanos) con el franquismo persigue el mismo objetivo de dividir la sociedad española en dos bloques: los demócratas -Podemos, Mareas y correveidiles- y los fachas, el resto. Esta idea se refuerza con otra asociación, la que relaciona la corrupción con el partido popular. No seré yo quien niegue la corrupción vergonzante de la casa popular, pero me repugnan aquellos a quienes les sangra el corazón ante un hecho digno de censura cuando es imputable al Partido Popular, pero juegan al disimulo si los mismos se adjudican al PSOE, a los nacionalistas catalanes de CiU-PDeCAT o a ellos mismos. Los muy hipócritas, son severos calvinistas con la derecha y jesuitas con los suyos; es decir, para los del PP la hoguera, y para los ellos la comprensión pues por obtusos y corruptos que sean, seguro que tienen rasgos positivos y alguna cualidad que se pueda aprovechar. Valientes sectarios.

Otros movimientos protagonizados por la formación que dirige con mano de hierro Pablo Iglesias son más repugnantes si cabe; me refiero al apoyo a Bildu y demás herederos de ETA, y a los independentistas catalanes. Ambos persiguen el mismo objetivo: desestabilizar España. Defiende Podemos el derecho a decidir de Cataluña y el de todos los pueblos de España. Y nosotros, tontos del higo, nos lo tragamos porque como muy bien sabe el estalinista Alberto Garzón los regímenes comunistas siempre han respetado ese derecho de los pueblos. Que su amada Rusia invadiera siete países independientes de etnias no rusas, algunos de los cuales eran socialistas (Georgia, Armenia, Azerbaiyán, Ucrania, Lituania, Letonia y Estonia) es, sin duda, un detalle sin importancia. ¿Verdad Alberto? Valientes hipócritas. Y qué decir de la exhibición de desprecio a las víctimas del terrorismo manifestado con motivo del 20 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Valientes asquerosos.
Bajo un envoltorio de igualdad y justicia social, solo pretenden repartir equitativamente la pobreza Clic para tuitear
Sin embargo, el movimiento más sutil y perverso de Podemos es el acercamiento al partido socialista de Pedro Sánchez, porque puede, a medio plazo, proporcionarle suculentos réditos por partida doble: por una, acelera la descomposición del PSOE y, por otra, lava su imagen muy dañada por la situación explosiva de Venezuela. A esta jugada compleja dedicaré un próximo artículo.

Coincido con Hobbes en que es el resultado de múltiples interacciones lo que configura cada una de las múltiples caras que conforman la realidad; si lo prefieren, las múltiples realidades que coexisten en un tiempo y en un lugar determinado. Y también que, al final, la sociedad evolucionará positivamente para los más. Por eso, no tengo la menor duda de que los ciudadanos españoles sabrán valorar los muchos avances conseguidos en nuestro todavía muy breve andar democrático, y castigar a quienes aquellos que, bajo un envoltorio de igualdad y justicia social, solo pretenden repartir equitativamente la pobreza y secuestrar nuestra libertad.

Sigan bien.

José Simón Gracia

Foto: La Vanguardia

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