Un trilero en la plaça Sant Jaume

No dejan de sorprenderme algunas personas a las que , sin mayor fundamento que una breve observación, había adjudicado cualidades asociadas con la sensatez, la simpatía, la honradez o la bondad, pongamos por caso. Me ocurrió varias veces observando a los trileros de las Ramblas de Barcelona. Esos vividores de lo ajeno, doctorados en trabajo en equipo, son auténticos expertos en crear grandes espectativas de éxito rápido y fácil, para terminar limpiando la cartera de transeúntes ingenuos, a menudo ocultos tras una apariencia de persona cabal. Hace poco me ha vuelto a ocurrir, aunque en esta ocasión el trilero estaba en la Plaça Sant Jaume. En ese oficio también hay categorías, no vaya usted a comparar los de Rambla Santa Mónica con los de la plaça Sant Jaume que por algo en ella está el palacio de la Generalitat y el Ayuntamiento de la capital catalana.
mas_junquerasReconozco que Oriol Junqueras despierta en mi una cierta simpatía en lo personal pues en lo político no le compro nada. Le tengo por una persona tenaz, culta, preparada, hábil en la distancia corta, de verbo fácil y poco proclive a dejarse embaucar. Pragmático y pactista, es capaz de aliarse con el diablo si eso le permite conseguir su objetivo político. Buena prueba de ello es el rescate que hizo de su partido cuando los sucesivos tripartitos prácticamente lo expulsaban del mapa catalán. Sin embargo, hay algo en él que me ha sorprendido, digo mas, me ha dejado perplejo: ¿cómo se ha dejado engañar por el trilero de la plaça Sant Jaume? ¿Cómo teniendo un mate en dos, le ofrece tablas para terminar regalándole la partida? ¿Cómo ha podido llegar a convertirse en cómplice de la corrupción que atenaza a la familia convergente?
Tal vez se deba a la influencia de una fémina de peso en el equipo del trilero de Sant Jaume cuyo nombre honra a la patrona del mar y que tanta influencia tiene sobre el timonel.Tal vez haya sido ese el gancho, el cebo que ha mordido el ingenuo Junqueras. O tal vez sea que me he equivocado de nuevo. Seguramente.
Quizás sólo sea una batalla entre trileros en la que nosotros somos los pardillos. En cualquier caso, lo suyo no es serio, señor Junqueras.

José SIMÓN GRACIA

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2 Responses

  1. 24/01/2016

    […] donde todo se hace bien, el nuevo inquilino del Palacio de la Generalidad ha resultado ser un trilero con muchas tablas, con demasiadas […]

  2. 08/05/2016

    […] Artur Mas, como buen trilero, fraguando una nueva y flamante marca que, enterrada definitivamente Convergencia Democrática de […]

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