Sr Mas, ¿quién se dejará la piel?

Jose_marco_100“Entristece comprobar que el también menguado y soberbio Artur Mas, y la vanidosa presidenta del Parlamento catalán, Carmen Forcadell, sigan pensando que prudencia es la forma femenina del burro catalán”

La tristeza es una de esas emociones que, sin ser mala, resulta desagradable. Cuando entra en nuestras vidas, provoca malestar, incluso dolor, y a menudo no sabemos por qué. Se caracteriza por ser generadora de sentimientos de aflicción, pena, desazón, preocupación, pérdida de energía, … y puede ser generada por distintas situaciones: personales, laborales, económicas, sociales, políticas … Respecto de esta última, en Cataluña tenemos sobradas razones para sentirnos tristes.

Entristece saber que el menguado pueblo catalán ya solo cuenta con la fidelidad de unos cuarenta mil demócratas dispuestos a manifestarse en apoyo de Mas, Homs, Rigau, Forcadell y el puñado de subalternos encausados por la justicia.

Entristece comprobar que el también menguado y soberbio Artur Mas, y la vanidosa presidenta del Parlamento catalán, Carmen Forcadell, sigan pensando que prudencia es la forma femenina del burro catalán y que no pierdan ocasión de demostrarlo aunque ello suponga añadir tensión a la caldera catalana.

Entristece que, el pasado domingo 13 de noviembre, Artur Mas no entendiera que la mayoría de catalanes que inicialmente le rieron las gracias ya le han abandonado, que el desprecio a sus vecinos ya solo encandila a los menos y que sus delirios de grandeza tienen fecha de caducidad.

Entristece que el expresidente siga utilizando su capacidad dialéctica de seducción para pedir a los suyos que sigan en el barco que él ya ha abandonado y que, además, les exhorte a jugarse la piel, justo cuando un independentista ha intentado quitársela de la cara a Miguel García, concejal de Ciutadans en L’Hospitalet de Llobregat.

Entristece constatar de manera irrefragable que el independentismo, vendido como ejemplar y democrático, ha resultado ser un foco de inestabilidad institucional y social que ha terminado por generar episodios violentos más allá de la violencia verbal habitual en la singular Cataluña. Y que es lógico que así ocurra pues no en balde la ‘etnicista’ Carmen Forcadell dividió a los ciudadanos de Cataluña en dos mitades: una, formada por el pueblo catalán soberano y democrático, y otra, los fachas que están en Cataluña.

Entristece, en fin, que los escrúpulos de estos tipos brillen por su ausencia.

Si comparten las causas de mi tristeza, no se preocupen. Alégrense. Como seres racionales, la tristeza nos es útil tal y como ha demostrado el psicólogo Joe Fargas en un estudio presentado en el último ciclo de conferencias Current Directions in Psychological Science. Tras décadas de investigación, este psicólogo ha descubierto que la tristeza y el mal humor incrementa la capacidad de pensar, la motivación y la vida social. Los siete beneficios que aporta son: mejora la memoria, favorece los juicios racionales, reduce la credulidad, reduce los estereotipos, aumenta la motivación, incrementa la cortesía y el sentido de justicia. ¿Qué les parece?

José SIMÓN GRACIA
Foto: ABC

 

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