El sonido del silencio andaluz

“Cómo me gustan los cuatrocientos mil andaluces que el 2D hicieron huelga de votos caídos”

Con dos días de diferencia, y cuatro décadas de por medio, el PSOE -o La PSOE, como prefieran ustedes- ha pasado de la gloria al purgatorio, del cielo a los infiernos, del todo a la nada, de la coca a la mierda, de las putas al putiferio.

El 4 de diciembre de 1977, una multitud de andaluces se manifestaban para exigir las mismas competencias autonómicas que poseían vascos, catalanes y gallegos, como regiones históricas. Para no ser más ni menos que nadie. El Estatuto de Autonomía de Andalucía, refrendado el 28 de febrero de 1980, recogió ese grito del pueblo andaluz y definía la región como “nacionalidad histórica”. Los andaluces vieron así reconocida la máxima expresión de autogobierno y se colocaban, sobre el papel, en el mismo plano que Cataluña, Euskadi y Galicia. El tiempo, los dirigentes sociolistos y socialistas, lo invirtieron en pensar cómo tomar el pelo a sus gentes, en tomárselo y, buena parte de ellos, en celebrarlo. Clic para tuitear
El PSOE, que recibió el encargo de transformar las palabras escritas en realidades tangibles, ha dispuesto de tiempo más que suficiente –4 décadas– y de ingentes cantidades de dinero –100.000 millones solo de fondos europeos- para materializarlas. Sin embargo, lamentablemente, todos esos recursos no han servido para reducir la brecha con el resto de España, especialmente en lo relativo a sanidad, educación y empleo.

El tiempo, los dirigentes sociolistos y socialistas, lo invirtieron en pensar cómo tomar el pelo a sus gentes, en tomárselo y, buena parte de ellos, en celebrarlo con y sin. Con alcohol, coca, maría, fulanas, fulanos… , sin vergüenza. El dinero, pues ya saben, ERE que ERE, a repartir limosna, a colocar a la familia, a engordar patrimonios.

Penoso saldo. Y herencia envenenada, la que reciben el Partido Popular y Ciudadanos, que tienen -ambos- la responsabilidad y el deber de revertir la situación y hacer posible que sus ciudadanos recuperen la esperanza en un futuro mejor. Cómo me gustan los trescientos mil andaluces y andaluzas que se acordaron de los muertos del patriarca de la gente. Clic para tuitear
El 2 de diciembre de 2018, el pueblo andaluz se ha manifestado de manera especial. En silencio. Cerradas las urnas, se abren nuevas expectativas para ellos; también para millones de españoles, entre los que me encuentro, que vemos con ilusión cómo Andalucía ha mostrado tarjeta roja a la connivencia de Pedro Sánchez Castejón con fuerzas políticas populistas de extrema izquierda, cuando no claramente antiespañolas.

Cómo me gustan los cuatrocientos mil andaluces que el 2D hicieron huelga de votos caídos. Cómo me gusta el tremendo bofetón que propinaron los andaluces y las andaluzas al Presidente y a la Presidenta. Cómo me gustan los trescientos mil andaluces y andaluzas que se acordaron de los muertos del patriarca de la gente. Cómo me gusta el sonido del silencio andaluz. ¡Cómo me gusta Andalucía! ¡Ea!

José Simón Gracia

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