Singularidad a la catalana

El desafío soberanista de Artur Mas ha situado sobre la mesa del debate nacional la llamada “singularidad catalana”. Tanto es así que desde muy diversos foros -sean ideològicos, políticos o económicos- se exponen distintas fórmulas que permitirían satisfacer dicha singularidad. Incluso el nuevo ministro de justicia, Rafael Catalá -menuda coincidencia- , habla de reformar la Constitución para reconocer “la singularidad catalana”.
Rafael Catalá afirma “he tenido contacto con el sentimiento catalán, de percepción de una identidad singular propia, con un gran dinamismo cultural y un avanzado grado de autogobierno”. Sustituyan ustedes catalán por andaluz y ya me dirán si no queda exactamente igual. Pero lo fundamental es que no dice por qué el sentimiento catalán, su singularidad merece ser destacado en la Constitución. Ni por qué es mejor uno que otro, por qué yo catalán soy mejor que usted, aragonés pongamos por caso.
Alfredo Pérez Rubalcaba proponía a su Comité federal exactamente lo mismo:
“Hay que poner encima de la mesa otro camino. Nuestro camino. El de la reforma federal de la Constitución. Hoy la traigo aquí como una oferta del PSOE al PSC, por supuesto, y a Cataluña”. La resolución política de dicho comité federal de 12 de enero de 2013 dice resumidamente que, planteada la confrontación territorial entre la derecha nacional y la derecha catalana, se requiere diálogo y formulación de propuestas. ¿? Ya son gafes estos del PP. Hasta que no han gobernado ellos el llamado “problema catalán “ no existió nunca. Me pregunto de dónde habrán sacado estos independentistas el pestiño ese del Tricentenari que hemos soportado estoicamente durante un año los catalanes, especialmente los barceloneses.
Finalmente, el televisivo Pedro Sánchez , planteó a Mas una reforma constitucional que permita el encaje de la singularidad catalana. Por supuesto nada de explicar en qué consiste.
Soy ferviente defensor de la singularidad de las gentes y de los territorios, no sólo de España sino de todo el planeta. La riqueza que supone la singularidad constituye su mayor encanto. Dicho ésto, no creo que haya en España ninguna singularidad que deba ser especialmente destacada en la Constitución. Ninguna reviste evidente excepcionalidad, sea ésta positiva o negativa, que lo justifique. Quiero pensar que los defensores de esa singularidad no estén pensando en las siguientes:
1 Cataluña tiene dos lenguas propias, castellano y catalán. Ambas son respetables pero sólo el catalán es respetado.
2 Es impensable una manifestación millonaria para protestar contra recortes en educación o sanidad.
3 Es impensable el clamor ciudadano contra Jordi Pujol , corrupto confeso, ni a su partido CDC, personificación de la corrupción en Cataluña.
4 Televisión y radio públicas catalanas invitan a personajes y personalidades de actualidad siempre que no hablen en español.
5 TV3 es un ejemplo de pluralidad informativa. Los plurales defensores de la soberanía tienen 24 horas diarias para hacerlo.
6 Los medios de comunicación públicos catalanes son la mejor, la más exclusiva y económica agencia de publicidad. En los últimos años la exclusividad está dedicada al “procés”.
7 La divergencia con la ideología soberanista se acepta democráticamente adjudicando etiquetas como facha, fatxa, botifler, unionista o españolista.
8 La leyes se respetan siempre. Siempre que convenga respetarlas, claro.
9 La democracia en Cataluña se manifiesta en la calle, no en las urnas .
10 El President Mas es tan “astuto” que a partir de ahora se llamará “Astut Mas “.
Si me ayudan, completamos esta singular lista de singularidades catalanas.

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