Se te ve el plumero, Pilar

La comparecencia de Jordi Pujol, Marta Ferrusola y Jordi Pujol Ferrusola ante la comisión de investigación que el Parlamento catalán abrió para esclarecer el llamado caso Pujol,  tal vez no sirva para esclarecer nada sustantivo sobre la trama pero está siendo fundamental para certificar lo que cualquier mortal dotado de sentido común ya sospechaba con fundamento.
Tanto se ha escrito sobre ello que es difícil añadir algo que sea realmente novedoso o revelador , así que apuntaré aquellos aspectos que , en mi modesta opinión, no debiéramos olvidar, y una pequeña maldad.
Se constata que:
Uno. Jordi Pujol padre dejó claro , muy claro, que en sus manos está el futuro político, y tal vez penal, de importantes figuras convergentes, republicanas y socialistas. Fíjense cómo se despidió personalmente de convergentes y republicanos: “Déu vos guard”, “que Dios os proteja”, que falta os hará como me toquéis lo que no suena, añado yo.
Dos. Marta Ferrusola ha liquidado de una tacada la singularidad catalana, al tiempo que ha ofendido y despreciado a millones de conciudadanos que, día a día, mes a mes, año a año, deben hacer auténticos malabarismos para subsistir, repito, para subsistir. La impresentable y cínica señora Ferrusola afirmó sin rubor que sus hijos “van con una mano detrás y otra delante”. Indecente. Para rematar: “Cataluña no se merece una cosa así”.
Tres. Jordi Pujol Ferrusola es un golfo. Golfo inteligente pero golfo. Casi no contiene la risa cuando le apuntaron “el que havia dit la mare”. Se declaró amigo íntimo de Artur Mas con quien tiene línea directa. Sabedor que el soberanismo repentino de Mas ha levantado la liebre, y la veda, ha recordado una evidencia: “Cataluña no deja de ser un pueblo” . Ahí queda eso.
Cuatro y último. Queda fehacientemente acreditado que Cataluña es España: igual corrupción, identicos discursos exculpatorios a la vez que amenazantes, igual catadura moral. … ¿En qué ha quedado la singularidad catalana?
La maldad. La mediática y bien pagada Pilar Rahola, hacía, en su columna de La Vanguardia, una curiosa y nada sorprendente valoración de la comparecencia del trío Pujol. Encabezaba con “Se zampó a los diputados con patatas. ¿Por qué? ¿Jordi Pujol Ferrusola no esconde nada? o ¿ha dicho toda la verdad? Desgraciadamente, no tengo información para saber la respuesta a estas preguntas, aunque me temo que este señor esconde tanto como habla. El lío de los Pujol es un monumental Falcon Crest a la catalana, en cuyo sarao cabe todo: mentiras presidenciales, coches de lujo, viajes esperpénticos con novias friquis, informes dudosos de cloacas estatales, dinero viajando por… “ Continúa con otras migajas para concluir en una crítica a los diputados, por no preparar bien la comparecencia. Menudo morro. Sin embargo, observen que, incluso cuando aparenta no decir nada, aprovecha para atacar a los enemigos del soberanismo. Sirva de ejemplo el uso de la expresión “sarao”, genuinamente española, para no ensuciar su imaginaria e impóluta Cataluña. Ésta es la sutil y sibilina Rahola, la depredadora de peperos  y catalanes no independentistas a los que tilda, despectivamente, de españolistas o unionistas. Se’t veu el llautó, Pilar.

José SIMÓN GRACIA

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