¿Se desmorona el independentismo?

Jose_marco_100“El independentismo se ha quedado sin mito, sin singularidad; pero le queda la épica, los fondos públicos, la propaganda de TV3, La Vanguardia, la escuela ,.. Le queda la militancia radical que señala, acosa y persigue al disidente”

A lo largo de estos años de desafío secesionista, ha existido un cierto consenso en la opinión publicada en atribuir al movimiento independentista la capacidad de construir y ofrecer un relato atractivo a sus ciudadanos, mientras que el Estado parecía carecer de él. Cierto es que, para muchos, ese relato tiene fecha de caducidad pues se fundamenta, principalmente, en medias verdades, en falacias, cuando no en burdas mentiras.

La actualidad política y judicial catalana viene a confirmar que el separatismo afincado en la Administración tiene muchas vergüenzas que tapar: corrupción, desobediencia, Mas corrupción, …Alguna, como la violación de derechos fundamentales de los diputados del Parlamento catalán que ha denunciado el Consejo de Garantías Estatutarias, parece más digna de regímenes bolivarianos.

¿Significa eso que se desmorona el independentismo? Rotundamente no. Se le ha hecho un roto considerable, se ha quedado sin mito, sin singularidad; pero le queda la épica, los fondos públicos, la propaganda de TV3, La Vanguardia, la escuela ,.. Le queda la militancia radical que señala, acosa y persigue al disidente. Le queda un Estado acomplejado y una justicia maniatada. El proceso sigue.

Al independentismo le ha estallado en la cara la corrupción, como antes le estalló al PP y al PSOE. Y ninguno de ellos ha desaparecido. Tampoco lo hará el independentismo.

Sin embargo –y soy consciente de que voy contracorriente–, creo que se hay suficientes indicios para pensar que, por primera vez, se les está combatiendo políticamente. La condena benévola –imposible sin la ‘generosidad’ de la Fiscalía que olvidó los delitos importantes– parece seguir una estrategia política clara: evitar humillaciones que podrían poner en riesgo las negociaciones que se están produciendo para desactivar la ruptura.

Habrá vencedores y vencidos, pero no víctimas. También daños colaterales y heridas profundas que tardarán mucho tiempo en cicatrizar, mientras que el independentismo militante radical seguirá acosando al disidente, especialmente a los colectivos más activos como los jóvenes universitarios de Societat Civil Catalana. Habrá propaganda y voceros, antes y después del pacto. Pero ya no habrá relato. Se lo han cargado los corruptos, y quien les abraza y justifica.

José SIMÓN GRACIA

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