¿ Qué has hecho mal Abel ?

Nada. No te he conocido pero estoy seguro que siempre hiciste lo correcto. Los tuyos deben estar muy orgullosos de ti. Debías ser honesto, y lo fuiste; debías formarte, y lo hiciste; debías luchar, y luchaste. Hiciste lo que debías. Pero no recibiste la recompensa, el premio que la sociedad promete a quienes, como tú, se comprometen con ella para hacerla, día a día, mejor.

Te imagino contento por volver a las aulas. Tal vez ésta, la enésima, fuese tu última sustitución. Trágica paradoja. Sin tiempo para disfrutar lo mejor de nuestra maravillosa profesión, has recibido la peor respuesta posible concentrada en un chaval transmutado en monstruo. ¿Cómo ha podido ocurrir algo así? ¿Por qué? Por lo mismo que se produce un rayo. Fricciones y colisiones continuadas producen disociaciones que, poco a poco, generan un terrible campo de batalla. Cuando no actuamos adecuadamente sobre ellas – generalmente es así-, se producen transferencias cuyas consecuencias pueden ser, como hoy, trágicas e irreparables.
Lo sabemos, lo saben. Pero nos niegan los pararrayos. Esos millones de euros estafados por ratas bípedas a la hacienda pública, esos millones de presupuestos públicos malgastados en proyectos faraónicos o mitoteros , son los que necesitamos para dotarnos de los suficientes recursos humanos y técnicos capaces de intervenir de manera eficaz.. Miserables.

Abel, descansa en paz.

José SIMÓN GRACIA

Profesor

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1 Response

  1. 21/04/2015

    […] ¿Qué has hecho mal , Abel? […]

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