Ni puta gracia, Dani

“Humor, Dani, son los chistes de la vice Calvo. Como aquel que dice fui cocinera antes que fraila; o el que pedía que la UNESCO legisle para todos los planetas; o aquel que dice que el dinero público no es de nadie

Cuando nos interrogamos acerca de los límites del humor, especialmente a raíz del atentado contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, parece existir un cierto consenso en que lo único que debe limitarlo es el contexto. Así lo defiende Darío Adanti, uno de los creadores de la revista Mongolia, persona poco dudosa de no defender la libertad de los artistas del humor: “seamos sinceros: follar es una cosa maravillosa que no solo no tiene nada de malo sino que, además, tiene todo de bueno. Bien, pero, sigamos siendo sinceros: no está bonito ponerte a follar frente al ataúd de tu abuelo en pleno velorio…” El contexto, eso marca el límite del humor.

Días atrás, Dani Mateo, el colaborador de “El Intermedio” protagonizó un gag en La Sexta (del Grupo Atresmedia) en el que se limpiaba los mocos con la bandera de España y que provocó una repulsa generalizada y una campaña contra el cómico a través de las redes sociales. Tras el revuelo, llegaron las escusas, las disculpas.

Mis dudas sobre si la actuación de Dani Mateo en La Sexta entra dentro del género humorístico están bajo cero. Por dos razones. La primera, por sus propias palabras: si afirma que cuando los ánimos están caldeados, las banderas se vuelven más importantes que las personas y eso es peligroso, cabe preguntarse por qué actúa como bombero pirómano pretendiendo apagar el incendio con gasolina. De no existir otra intencionalidad inconfesable, Dani Mateo se habría burlado de todas las banderas: la española, la senyera, la estelada, la ikurriña, la gallega, la andaluza… la LGBT.

La segunda, por el contexto. Desde 2012, los sucesivos gobiernos catalanes que soportan los partidos políticos independentistas han denostado sistemáticamente a España, a los españoles, a sus gobiernos, a sus símbolos, a la Monarquía y al jefe del Estado. La bandera nacional, además de pisoteada, escupida y quemada en actos públicos, ha sido retirada de numerosos Ayuntamientos y otros edificios públicos, incumpliendo la legislación vigente. Cuando la Sexta emite el vídeo, esta situación anómala y antidemocrática se mantiene con todo su vigor.

Si Dani Mateo pretendía o no ofender, solo lo sabe él. Solo tenemos su palabra. Sin embargo, si al contexto descrito sumamos las recientes palabras de Adriana Lastra, portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, que despreciaba a los españoles que lucen con orgullo su bandera, la actividad política de Podemos -sus socios preferentes en el Parlamento-, de Bildu y de Mareas diversas para acabar con lo que despectivamente denominan régimen del 78, tenemos suficientes razones para pensar que lo de Dani Mateo no tiene ni puta gracia.

Humor, Dani, son los chistes de la vice Calvo. Como aquel que dice fui cocinera antes que fraila; o el que pedía que la UNESCO legisle para todos los planetas; o aquel que dice que el dinero público no es de nadie; o aquel de que un concierto de rock español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes; o el penúltimo, ese del presidente Sánchez que nunca dijo que veía claro el delito de rebelión. Lo mejor es la cara de tonta que pone cuando los cuenta. ¿O es la nuestra, cuando la escuchamos?

Lo dicho, Dani, lo tuyo no tiene ni puta gracia.

José Simón Gracia @mehuelea

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