Puigdemont, a prisión

“El 9-S muchas gargantas gritaron Puigdemont a prisión. Con fuerza, con convencimiento, con dignidad, con rabia. Porqué no iban a hacerlo, si piensan que el ex presidente golpista debe rendir cuentas por sus actos”

Algo más que 48 horas separan el 9 y el 11 de septiembre de 2018. Dos fechas, dos manifestaciones, encontradas. Sentimientos, emociones, sueños, encontrados. Dos realidades, encontradas. Españoles y españoles, encontrados.

El domingo 9 de septiembre muchos ciudadanos —muchos más de 2000 y muchísimos menos de 500.000— se manifestaron en la calle. Pacíficamente. Sin lema, sin mandamiento alguno. Para defenderse, para reivindicar su espacio, su voz, su libertad. Y gritaron.

Claro que sí, gritaron. Lo que cada quisque quiso o necesitó gritar. Muchas gargantas gritaron “Puigdemont a prisión”. Con fuerza, con convencimiento, con dignidad, con rabia. Porqué no iban a hacerlo, si piensan que el ex presidente golpista debe rendir cuentas por sus actos —que no por sus ideas— ante los tribunales de justicia. Faltaría más que también se les quiera negar el derecho a pensar y opinar en libertad. El 11-S muchos se han manifestado para defender a unos golpistas. Clic para tuitear
El martes 11 de septiembre muchos ciudadanos —muchísimos más que el 9— han salido a la calle. Pacíficamente. Con lema unitario, con mandamiento institucional, con el dinero de todos. Para defender a unos golpistas, para arrebatar el espacio, la voz y la libertad del discrepante. Y han gritado.

También han gritado. Contra la división de poderes, contra la libertad, contra la democracia. Han gritado contra millones de personas desconocidas, contra quien nada les ha hecho. Han gritado a favor de la imposición del discurso único, de la impunidad, de la sinrazón.

TV3, la televisión pública independentista (gracias @Albert_Rivera por tu valentía) y toda la pléyade de medios y personajes enganchados al biberón de la Generalidad, se ha esmerado en desinformar sobre ambas con el rigor que les caracteriza. Adivinen las etiquetas que acompañan una y otra manifestación. Fachas en la primera, patriotas en la segunda.

La realidad es bien diferente. Con las excepciones que ustedes consideren en cada una de ellas, los del CUP d’Estat, los defensores del tres, cuatro, cinco o vaya a Vd. a saber en qué tanto por ciento esquilmaron el presupuesto público, los fieles de la ‘sagrada familia Pujol-Ferrusola‘ y del ‘mesías Artur Mas‘ iban en la segunda. También el neonazi @QuimTorraiPla y toda su cuadrilla.

Yo estuve en la primera. Y grité, y grité: Puigdemont a prisión. Llámenme facha.

José Simón Gracia

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2 Responses

  1. Manuel dice:

    Interesante.
    Otra cosa que he visto en la tele (soy de Extremadura) es que a la del 9 apenas se le dio repercusión en las noticias y se hablaba de ellos como fachas… y a los del 11 mucha repercusión y como si fueran libertadores y héroes…
    En fin… la manipulación de la televisión

    • José Simón dice:

      Muchas gracias por tu aportación. Costará mucho pero revertiremos la situación. En 2012 éramos literalmente cuatro gatos. Hoy somos decenas de miles que salimos a la calle y colgamos la bandera española en nuestras ve tantas y balcones.
      Gracias de nuevo y un abrazo

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