Pilar Rahola o el cinismo personificado

Jose_marco_100“Dime de qué presumes y te diré de qué careces” es el traje que mejor le sienta a la sempiterna aspirante a lideresa del independentismo catalán. Sí, me refiero a esa fiel traidora, a Pilar Rahola.”

En su artículo de LV de 21-04-2016 titulado “El diálogo”, Pilar Rahola nos hace saber que ella también estuvo en la comida organizada por Luis Conde (¿Quién coño es Luis Conde?) en su masía de Forallac, a la cual me referí en un anterior artículo: “La paradoja de Conde o el desmoronamiento del ‘procés’”. La comida, a su parecer, sirvió para hacer dialogar a aquellos que tienen poco que decirse, o en su defecto, a aquellos que, por mucho que se digan, nunca se pondrán de acuerdo. Bien.

Como no podía ser de otro modo, Rahola aprovecha cualquier situación, pase el río por donde pase, para atacar a Mariano Rajoy que, para ella, la muy simple, es lo mismo que España. Dice, a colación con la visita de Puigdemont a la Moncloa, que Mariano Rajoy es un dinamitador obsesivo del diálogo, algo que está muy mal. Que jamás ha de dejarse de dialogar, incluso a sabiendas que el acuerdo es imposible, como es el caso. Perfecto.

Anonadado me deja. Quien no la conozca pensará que sus palabras son un cúmulo de sensatez, de ‘seny’ que gustamos decir en Cataluña. Pero claro -siempre hay un pero-, conociéndola, uno dice: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Porque Pilar Rahola es, ante todo, intolerante en su vertiente política (me consta que no así en otras) y, si de algo no puede presumir es de su tolerancia ante la discrepancia, ante la crítica, a veces cruda, que se hace de sus postulados socio políticos.
Cuesta creer a @RaholaOficial cuando predica diálogo. ¿Por qué me bloqueaste, querida? Clic para tuitearBusco y rebusco el término adecuado que la defina. Cínica. Eso es, cínica, eres tremendamente cínica, querida. Sirvan dos ejemplos para ilustrar al paciente lector. Primero: si tan partidaria eres del diálogo, ¿por qué me bloqueas en Twitter cuando he publicado artículos críticos  -ácidos, si quieres- con respecto a tus actuaciones en el ámbito público?. Podías responderme, (qué diferencia de nivel con Antoni Puigverd, por ejemplo, al que también me he referido en algún artículo), o no, pero decidiste dinamitar el diálogo bloqueándome. Segundo: si tanto defiendes el diálogo, explícanos porqué traicionaste a tu propio partido (ERC) e intentaste provocar una escisión en su seno. ¿Es ése tu modelo de tolerancia? ¿Es ésa tu forma de entender el diálogo?

Ya sabes, querida, para predicar, antes, hay que dar ejemplo.

José SIMÓN GRACIA

 

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