Ojalá la solución al problema valenciano no sea el problema catalán

Jose_marco_100“hablar de el problema valenciano no será hablar de financiación, sino de lengua, de escuela, de derecho civil, de más competencias, .. del derecho a decidir. Será hablar de la metástasis de el problema catalán

El pasado 9 de octubre, Ximo Puig, presidente de la Comunidad Valenciana, pronunciaba un discurso institucional con motivo del “Día de la Comunitat Valenciana” en el que denunciaba el grave problema de financiación que sufre la Comunidad. Al respecto, pedía la implicación y la unidad de los valencianos para “romper los muros de la invisibilidad valenciana” y lograr que “el problema valenciano” se convierta en “parte de la solución del problema de España”.

El momento y la forma elegida por el Presidente para poner Valencia en el mapa no parecen los más adecuados salvo para intereses poco ocultos (¿quién asesora a Ximo Puig?). Tras 33 años de autogobierno e inmersos en una grave crisis política y económica, no parece la mejor ocasión para reivindicar mejoras sustanciales en la financiación. Y anunciarlo usando términos endemoniados que evocan ‘el problema catalán’, pese a que, posteriormente, intentó quitar fuego alegando que se trata de un problema de invisibilidad y desigualdad y no de ‘un conflicto identitario pero sí la constatación de una anomalía democrática’, tampoco parece la manera más adecuada.

No seré yo quien cuestione la honradez ni la buena intencionalidad del presidente valenciano cuando denuncia ese déficit de financiación que, por otra parte, ha sido reconocido por todo el abanico político y por el propio gobierno de la nación. Lo comparto. Es más, considero imprescindible que la Comunidad Valenciana se constituya en motor económico de la España del siglo XXI, no sólo como garantía de estabilidad y calidad de vida de sus ciudadanos sino como pilar fundamental de la de todos los españoles. Sin embargo, y a pesar de ello, considero que formalizar la reivindicación de una financiación justa como “el problema valenciano” presenta connotaciones peligrosas, connotaciones que solo un ingenuo limitaría a una pura coincidencia formal.

Denunciar la mala financiación de la comunidad en esos términos supone, fundamentalmente, dos cosas: primera, el arraigo y la evidente progresión del procés catalán en la Comunidad, y , segunda, un acuse de recibo del mensaje por parte de las formaciones catalanistas: “som els països catalans”. Desengáñense, a partir de este momento, hablar de “el problema valenciano” no será hablar de financiación, sino de lengua, de escuela, de derecho civil, de más competencias, .. del derecho a decidir. Será hablar de la metástasis del “problema catalán”.
El problema valenciano no será hablar de financiación sino del derecho a decidir Clic para tuitear
El catalanismo radical ya ha descontado el fracaso del proceso que debiera culminar en otoño del 2017, y, en consecuencia, ahora trabaja para el nuevo desafío que llegará tras algunas décadas de aparente tranquilidad. En Cataluña, con todo a su favor (crisis económica y política, recursos económicos sin fondo, medios de comunicación actuando como compañías de publicidad, poder político..) no han logrado superar el techo del 48 % de voto ciudadano mientras que las encuestas reflejan el cansancio y el hastío de los ciudadanos (incluidos muchos partidarios de la separación); por todo ello, el próximo objetivo está en conseguir apoyos en otros territorios de los llamados “Països catalans”: Valencia y Baleares, principalmente. Nada nuevo, nada que deba sorprendernos pues, como advirtiera José Ortega y Gasset en las Cortes, el 13 de mayo de 1932, el problema catalán no tiene solución y a lo más que se puede aspirar es a conllevarlo. Y, en efecto, si repasamos su historia veremos que está marcada por conflictos de soberanía que van desde la búsqueda de un rey prestado hasta el actual desafío, pasando por una declaración de independencia fallida.

La primera evidencia se presentará con la política lingüística. Primero, se defienderá el derecho de los ciudadanos a ser atendidos en la lengua materna; luego, la lengua propia (de la comunidad) sustituirá a la materna; finalmente, la lengua común del Estado recibirá el tratamiento de lengua extranjera. Apuesten a que los formularios de preinscripción escolar seguirán sin una casilla que informe de la lengua materna de los alumnos.

Seguirán con la imposición del catalán como única lengua de uso en las Administraciones públicas, con las multas lingüísticas a los comerciantes, con la exigencia del catalán para el acceso a la función pública, con la desaparición del español de la via pública así como de los medios de comunicación financiados vía impuestos. Con la revisión y adaptación de la Historia a su medida, .. con un largo etcétera.

Finalmente, se llegará a la confrontación entre unos valencianos y otros. Entre los “buenos”, los “demócratas”, los “tolerantes” que quieren ser parte de “els Països Catalans” y los “malos”, los “fachas”, los “intolerantes”, los que quieren seguir siendo valencianos y españoles.
La confrontación entre los 'buenos' y 'malos' valencianos está servida Clic para tuitear
Ojalá que nunca podamos decir que, un 9 de octubre, con el discurso institucional del presidente Ximo Puig, empezó todo. Ojalá que jamás nadie se arrepienta de haber dejado en manos de Compromís el control de la Generalitat. Ojalá que jamás podamos decir que Ximo Puig se entregó al catalanismo radical. Ojalá que el único enfrentamiento entre valencianos sea en las fiestas de moros y cristianos. Ojalá la solución al problema valenciano no sea el problema catalán.

José Simón Gracia

Publicado en Reino de Valencia nº 102

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1 Response

  1. 19/05/2017

    […] debilidad, el independentismo se ha quedado a vivir en Cataluña y busca casa en Baleares y Valencia. Las semillas del odio siguen y seguirán germinando y expandiéndose porque el independentismo es […]

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