No haga más el ridículo, señor Mas

«Deberíamos convertir Cataluña en un Vietnam para los españoles».
Enric Vila, escritor y periodista

La radio televisión del Régimen catalán proclama con intervalos de 30 minutos las soflamas de la candidatura “Junts Pel Sí “que conforman, a modo de macedonia, presuntos corruptos, oportunistas, ex artistas, ex políticos, ex andaluces , y vividores varios. Un día, anuncian que las mujeres volverán a hacer de mujeres, otro, pensiones de lujo (será a costa de no pagar la deuda farmacéutica), otro, lo mucho que nos aman.

La cuestión es animar el “cotarro” porque el asunto plebiscitario pinta mal. Salvo esa multitud auto etiquetada de izquierdas que, en un alarde de astucia, coherencia y sentido común, han decidido votar a la derecha, salvo ellos decía, todos sabemos que, en el mejor de los casos, Junts Pel Sí obtendrá los mismos escaños que CIU en 2010 : sesenta y dos. Sumando a ellos los 10 de ERC superaban en 4 escaños la mayoría absoluta. Con semejante bagaje, en cualquier empresa privada, a uno le presentan el finiquito; aquí, te hacen Presidente de una República independiente.

Hasta este punto, nada que objetar. Otra cosa es cuando el Presidente de la Generalidad entra abiertamente en el ridículo diciéndonos cuánto ha amado y cuánto ama a España. Uno espera que el representante del Estado en Cataluña se comporte  con un cierto rigor y no como un “soplagaitas” cualquiera. Veamos señor, defienda usted con la honestidad que pueda sus ideas, que es muy lícito, pero evite que uno sienta vergüenza ajena; mal que me pese, usted es mi Presidente y, de alguna manera, me representa. Sin embargo, yo no le he autorizado ni a hablar en mi nombre, ni a tapar la corrupción , ni a insultar a mis compatriotas, ni a que deje de atender sus obligaciones, ni a incumplir su promesa de respetar y hacer respetar la Constitución, ni a decir sandeces del tipo “Espanya ens roba” o “estimem Espanya”. Aprenda del señor Enric Vila, al menos él es honesto y dice lo que piensa.

Tampoco necesita usted hacer demasiados méritos para que la tropa que le sigue como auténticos fans se meta por el trasero sus convicciones en pro de la tierra prometida. Tampoco necesita insistir demasiado para que Oriol Junqueras, salpicado hasta las trancas de basura, se cepille de un plumazo el crédito acumulado por Barrera y alguno más. Y no le digo nada del Fernández de las CUP; a poco que usted se esmere, visto el abrazo, le pega un morreo con lengua.

Para terminar, una petición y un ruego. La petición: no hable usted nunca más en nombre de todos los catalanes; desde luego, en el mío no está autorizado. Un ruego: no haga usted más el ridículo.

José SIMÓN GRACIA

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