Modelo sueco (hacerse el), defraudar como siempre

Con la solemnidad que le caracteriza, el trilero de la Plaça Sant Jaume ha presentado en sociedad el penúltimo pantallazo de su particular ópera prima: El modélico y singular modelo –teórico– de Hacienda catalana. Un modelo amable, simpático que busca la complicidad del ciudadano-cliente- , en contraposición al litigioso sistema español (puta España).

El modelo responde al encargo que la Generalitat de Cataluña hizo al ex inspector de Hacienda Joan Iglesias, quien, a su vez, encargó diez estudios a otras tantas firmas de prestigio (no deja de ser curioso que, en el informe final, no aparezcan sus logotipos). La cuantía económica del encargo ha sido cuidadosamente mimetizada.

Inspirados el diferentes modelos fiscales, sueco y australiano principalmente, los expertos han elaborado diez informes a partir de los cuales, el Presidente de la Generalitat nos vende una foto, muy bonita y adecuada al momento actual, sobre la idoneidad de una Hacienda catalana que tendría innumerables ventajas como las apuntadas por el Conseller de los recortes, quiero decir Boi Ruiz, quien asegura que, con la Hacienda propia, se reducirían las listas de espera y la sanidad se podría gestionar con “parámetros equivalentes” a los de países vecinos.

Los masistas destacan, entre otras virtudes, que es un modelo muy cercano al ciudadano, que conseguirá implicarle emocionalmente para que sea innecesaria la sanción. Lástima que llegue tarde y que el ex Honorable Jordi Pujol y sus aventajados hijos no hayan podido beneficiarse de este inagotable “bon rotllo” catalán; la de problemas que se habrían ahorrado: llevar el dinero a Andorra, crear sociedades fantasma, déu meu quina paperassa !

Qué bonito resulta todo en este mercadillo diario llamado Cataluña. No entiendo cómo los franceses de “la Catalunya Nord” no bajan en tromba a solicitar la ciudadanía catalana. O los maños, o los navarros.
O si lo entiendo. ¿Será, acaso, que ese modelo de cercanía con el ciudadano colisiona frontalmente con el seudototalitarismo que defiende el propio Artur Mas :“votar contra mi es votar contra Cataluña”? ¿O será que no se fían de “un país” que tiene en su ilustre ciudadano Jordi Pujol el peor ejemplo de civismo fiscal? ¿O será que resulta vomitivo que haga esta propuesta el líder de un partido emparentado con la corrupción y cuyas sedes están embargadas por lo mismo? ¿O será porque ni sus socios de toda la vida le compran ya nada?

Señor Mas, los catalanes somos conscientes de que tenemos ideas y talento, pero no nos venga hablando de eficiencia, ni de transparencia, porque usted y su partido son un mal ejemplo, tal y como el tiempo y la justicia se encargan y encargarán de demostrar inexorablemente. Su modelo ya nos lo conocemos: modelo sueco (hacerse el), defraudar como siempre.

José SIMÓN GRACIA

 

 

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