Love Democracy de quita y pon

Jose_marco_100“han bastado unas pitadas al estólido Carlos Puigdemont en un par de actos públicos para que la libertad de expresión mute en una manifestación facinerosa de mala educación”

Me dicen vía Twitter desde Tirana, la capital albanesa, que el Ayuntamiento de Lérida no tiene apoyo en la calle que justifique su negativa a prestar apoyo al referéndum unilateral de independencia (RUI) o la moción de CiudadanosCs a favor de que la selección española de fútbol juegue algún encuentro en tierras ilerdenses. Sin duda, ésta es una de las grandes aportaciones que la singularidad catalana hace al populismo: la democracia está en la calle y no en las instituciones que representan la voluntad ciudadana expresada legal y libremente en las urnas.

Si ese es el criterio, convendrán que la calle no pide que se esquilme a la ciudadanía un 4, un 5 o vaya usted a saber qué tanto por ciento de sus impuestos para financiar a CiU o para inundar de millones las cuentas bancarias de los prohombres de la singular Cataluña; ni que Otegi reciba honores en el Parlamento catalán; ni que Pilar Rahola hable en nombre de todos los catalanes; ni siquiera que Carlos Puigdemont sea presidente de la Generalidad de Cataluña.

Otro tanto ocurre con la tan cacareada libertad de expresión. Cansados estamos de leer y escuchar cómo desde distintos medios, también en la calle, se justifican los pitidos que reiteradamente recibe el jefe del Estado y el himno nacional en pro de la libertad de expresión (algo que no comparto). Pues bien, han bastado unas pitadas al estólido Carlos Puigdemont en un par de actos públicos para que la libertad de expresión mute en una manifestación facinerosa de mala educación por parte de quienes las protagonizaron. Pobre President.
Para el independentismo, pitar al Rey es democrático; hacerlo a Puigdemont es de fachas Clic para tuitear
En cuestión de criterios, la singular Catalunya -no confundir con Cataluña- no tiene parangón: existe uno para cada situación, para cada momento. Son de quita y pon, de pon y quita. Especialmente, de quita. Fíjense en la penúltima propuesta formulada por las CUP, los pata negra del independentismo: mientras no se apruebe un nuevo estatus político para Catalunya, la CUP quiere que el Consell de Garanties Estatutàries (CGE) quede congelado. ¿Por qué? Elemental, porque a los antisistema con fama de radicales (como si ERC y PdeCAT no lo fuesen) no le gustan los dictámenes que denuncian que “la reforma del reglamento adolece de graves carencias democráticas no sólo en su contenido, sino también en la forma de su tramitación”. Love Democracy.

Ya ven: Love Democracy es el Barça pero no la Selección española de fútbol; es pitar al rey pero no a Puigdemont; es estar a favor del RUI pero no en contra; es la CUP pero no Ciudadanos; es Otegi pero no las víctimas del terrorismo; es el poble català pero no todos los catalanes. Love Democracy es la desconexión de Cataluña pero no la de Lérida.

Con un par.

José SIMÓN GRACIA

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1 Response

  1. 06/07/2017

    […] de votos Clic para tuitear No se rían. ¿Se creen la gilipolleces que sueltan los amigos del Love Democracy y piensan que no pueden hacer una más, como la que les he contado? De acuerdo, si me lo cuentan […]

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