La ceguera de Sánchez es de nota

JSimon_100Existe en el costumbrismo español un refrán especialmente útil para expresar la dificultad que supone, si no eres grande, ocupar y mantener un espacio propio en este mundo marcado por una competitividad feroz y descontrolada. Existen numerosos ejemplos: el pequeño comercio tiende a desaparecer frente a las grandes superficies a pesar de ofrecer igual o mejor servicio al cliente; las empresas locales hacen lo propio frente a las multinacionales; el poderoso ejerce su influencia sobre el humilde. Por contra, cuesta encontrar situaciones opuestas, es decir, casos en el que el pequeño se imponga al grande, el humilde al poderoso.

Aplicado a la política, los partidos grandes resultan más beneficiados que perjudicados por la acción de gobierno y, por lo tanto, acaban por minimizar a los pequeños. En el caso de gobiernos de coalición se cumple más si cabe el refrán ya que la transferencia de votos en favor del principal socio de gobierno es más pronunciada. Si, además, existe afinidad ideológica entre los socios, la transferencia se hace más fluida.

La experiencia española, como la europea y, tal vez menos, la americana, muestra datos contradictorios, especialmente, en gobiernos autonómicos y municipales. En condiciones normales se confirma el beneficio que supone gobernar. Ahora bien, si tenemos en cuenta la posición de partida y/o la coincidencia con época de crisis económica, la acción de gobierno suele suponer un desgaste. Así, si, por ejemplo, un partido alcanza un 60% de los votos en unas elecciones, por muy positiva que sea su política, resultará difícil su crecimiento electoral; tampoco lo será en situación de crisis económica, pues la necesidad de realizar recortes y políticas de austeridad provoca siempre un descontento social que comporta castigo electoral.

El resultado electoral del 20D pone de nuevo encima de la mesa esa contradicción. El PP ha sufrido el desgaste previsible tras una legislatura marcada por la corrupción y los durísimos recortes que han castigado con dureza a las clases medias y con crueldad a las más modestas. Hasta ahí se cumple la lógica. Sin embargo, el PSOE, principal partido de la oposición, lejos de rentabilizarlo, pierde 20 diputados y bate su propio récord de caída electoral. Llevará tiempo analizar con detalle las causas que han llevado al PSOE a obtener el peor resultado electoral de toda su historia: el cainismo interno, el liderazgo de Sánchez, la corrupción propia, los errores del pasado ,..

Seguramente, este nuevo fracaso es consecuencia de no haber analizado adecuadamente la debacle socialista del 2011. Entonces, el PSOE no interpretó correctamente las dos principales claves de la derrota: uno, la falta de discurso ideológico (lo último que recuerdo es el ‘Estado del bienestar’ de la época González), y dos, la falta de cuadros competentes en el partido. Si el paso de Rubalcaba por la secretaría general dejó como gran aportación la denuncia del ‘No-Programa’ del Partido Popular y una pérdida de 59 escaños, el de Pedro Sánchez ha dejado el ‘No a Rajoy, No al PP’ y una pérdida de un millón y medio de votos.

La ceguera de Pedro Sánchez es de nota; sigue sin enterarse que el PP no es su enemigo sino su complemento. La incapacidad del líder socialista para detener la sangría sólo es comparable a la habilidad de Pablo Iglesias para diseñar y ejecutar su OPA hostil. Disueltos los partidos a la izquierda del socialismo, estamos ante una batalla que promete: Pablo Iglesias contra Pablo Iglesias, Podemos contra PSOE.

Pez grande se come al chico, dice el popular refrán al que me refería en las primeras líneas. En el escenario político abierto tras las elecciones generales, veo al PSOE camino de demostrar que, en cuestión de refranes, también hay excepciones.

José SIMÓN GRACIA

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1 Response

  1. Cuestión es, quien es el pez grande y quien el chico

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