Hoy, unos cuantos más que ayer, se sienten gilipollas

“Pujol, aprovechando el tactismo de populares y socialistas, tejió no solo un cesto en el que cabía el 3 %, sino también una basta y tupida red clientelar que resultaba fundamental para propagar la ideología nacional pujolista”

El proceso separatista, la astucia independentista, ha sido una estafa total. La sensación es tal, que, incluso los coleccionistas de camisetas11-S sienten —como cualquier otro tipo de gilipollas— que va a ser cierto que Cataluña siempre se ha tomado con exceso de seriedad a sí misma y que sus líderes están con las luces fundidas desde hace años.

Algunos maledicentes aseguran que la representación pornográfico nacionalista catalana empezó cuando el corrupto Jordi Pujol Soley descubrió por primera vez el mandato popular. En aquella ocasión, el mandato, que le convertía en representante de Cataluña, le fue otorgado por los comunistas del PSUC, liderados por Gregorio López Raimundo y Antonio Gutiérrez, tal y como el presidente Tarradellas denunció en una carta dirigida a su amigo y colaborador, Manuel Ibáñez Escofet, fechada el 23 de diciembre de 1976. A partir de entonces, la dignidad de la Generalidad fue sustituida por la villanía, la infamia y la mezquindad del corrupto, del supremacista, del nacionalista Jordi Pujol.

Durante décadas, Pujol, aprovechando el tactismo de populares y socialistas, tejió no solo un cesto en el que cabía el 3 %, sino también una basta y tupida red clientelar que resultaba fundamental para propagar la ideología nacional pujolista por todo el territorio catalán. Y así, mientras las élites de la familia convergente amasaban fortunas en Andorra y otros paraísos fiscales, los ideólogos del catalanismo perfilaron un proyecto secesionista que se fortaleció gracias a un relato histórico sagazmente distorsionado, a la política lingüística y al adoctrinamiento en la escuela.

Cuando no hubo más que trincar, el Caudillo catalán dio un paso al lado y encargó a Artur Mas iniciar el proceso de desconexión y ruptura con España. Se trataba de hacer un pulso al Estado para forzar una negociación que le librara de la cárcel. Sin embargo, el dichoso mandato popular, que en esta ocasión llegaba de mano de las CUP, forzó la decapitación del astut y el nombramiento del fanático Puigdemont como presidente de la devaluada Generalidad. Poco después, el intento de golpe de Estado fue una realidad. Unos cuantos se arrepienten de haberse dejado llevar por los talibanes propagandistas del proceso: Rahola, Basté,… Clic para tuitear
Cuando escribo estas líneas, el juez del Supremo Pablo Llarena acaba de procesar por distintos delitos a trece líderes independentistas y ha ordenado el ingreso en prisión provisional sin fianza de Jordi Turull —último candidato a presidir la Generalidad—, Josep Rull, Raül Romeva, Dolors Bassa y Carmen Forcadell, expresidenta del Parlamento autónomo. El juez, además, ha dictado orden de detención internacional contra Marta Rovira y ha reactivado las euroórdenes contra los fugados Puigdemont, Clara Ponsatí, Lluís Puig, Toni Comín y Meritxell Serret.

Mientras tanto, Jordi Pujol Soley y Artur Mas Gavarró, máximos responsables del desaguisado, se van de rositas. Seguramente hoy, unos cuantos se arrepienten de haberse dejado llevar por los talibanes propagandistas del proceso: Rahola, Basté, Terribas, Partal o Antich, por citar solo algunos de los más cotizados. Intuyo también que, hoy, unos cuantos más que ayer, se sienten gilipollas.

José Simón Gracia  @mehuelea

Fotografía: Catalunyapress

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2 Responses

  1. Francesc Planas dice:

    El peor de todos JORDI PUJOL parece que estaba por alli,¿Porque no se acusa de una cantidad de cargos que sería abrumador?
    Se sabe y tiene todo la corruptela del pais en su poder.¿Quien lo destapa?
    Todo lo que ha salido hasta ahora son nimiedades

    • José Simón dice:

      ¿Quién pone el cascabel al gato? Efectivamente, esa es la cuestión. Yo tengo una respuesta, subjetiva, evidentemente, y basada solo en el sentido común pues no dispongo de datos: nadie. Nadie lo hará porque, como digo en el artículo, todo lo hizo con la connivencia de PP y PSOE. Más, con la de la casa real.
      Quizá en 30 o 40 años…

      Gracias por las aportación.

      Una abraçada

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