Golpistas despreciables

Jose_marco_100“ No es demócrata quien dice sentirse oprimido por un Estado que le paga el coche oficial y una suculenta nómina que multiplica por mucho el salario medio del común de los ciudadanos”

En febrero de 2016, escribía: “la historia nos enseña que la democracia moderna, con todas sus pestilencias, es el mejor sistema para dinamizar y ajustar la convivencia humana. Nos enseña que la democracia no es perfecta y no puede serlo (si no dejara margen para el cambio sería imperfecta). Se construye y reconstruye permanentemente. En definitiva, en palabras de S. Pániker, la democracia consiste en la permanente lucha por la democracia”.

En España lo sabemos muy bien. La nuestra es una democracia joven, moderna, que se construye y consolida día a día, a pesar de la pertinaz obsesión de unos por negarla, de otros por dificultarla, y de todos ellos por destruirla. Y, paradójicamente, suelen ser ellos quienes se consideran sus adalides. El golpista Tejero justificó su asalto al Congreso, el 23-F de 1981, en la necesidad de implantar una auténtica democracia en España; los golpistas catalanes, encabezados por Puigdemont y Forcadell, justifican el suyo por la necesidad de crear una República catalana auténticamente democrática. Idénticos argumentos que los que esgrimieron Hitler, Fujimori, Chávez o Maduro, por citar solo alguno de los más recientes dictadores.Los golpistas catalanes utilizan idénticos argumentos que Hitler, Fujimori, Chávez o Maduro. Clic para tuitear
Sin embargo, ser demócrata es algo más complejo que una simple autoproclamación. No es una cualidad que se consiga a través del ADN ni por el hecho de nacer y vivir en un régimen democrático, sino el resultado de un proceso que precisa, además de voluntad, un esfuerzo permanente por serlo. Ser demócrata es difícil. Requiere humildad, empatía, reflexión, rigor, sosiego, ecuanimidad, tolerancia, madurez… Algo que no poseen los imbéciles que pierden el culo por un selfie con el etarra Otegi; ni los canallas que lo exhiben en TV3 para burlarse de las víctimas de ETA (muchas de ellas, catalanas), del primer partido de la oposición en el Parlamento catalán (Ciudadanos), de sus más de setecientos mil votantes en Cataluña, y, en general, de toda persona decente; ni los separatistas que apoyan el golpe de Estado promovido por el presidente de la Generalidad de Cataluña; ni los políticos equidistantes como Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, auténtica pseudodemócrata a tiempo parcial a quien España le produce sarpullidos; ni populistas con alma de tirano como Pablo Iglesias, Echenique, Errejón o Monedero, que predican una pseudodemocracia que saben falsa a personas que saben que son idiotas. No son demócratas los imbéciles que pierden el culo por un selfie con el terrorista Otegi Clic para tuitear
Ser demócrata es incompatible con convocar un referéndum ilegal que viola la Constitución y atenta contra los derechos de los españoles, lo haga el presidente de la Generalidad de Cataluña, la presidenta del Parlamento autónomo, 72 diputados o los 700 alcaldes que han proclamado su desobediencia al Tribunal Constitucional. No es demócrata quien dice sentirse oprimido por un Estado que le paga el coche oficial y una suculenta nómina que multiplica por mucho el salario medio del común de los ciudadanos; ni quien se queja de falta de libertad, al tiempo que controla los medios de comunicación públicos y otros tantos subvencionados.
Si, Uds, que representan al Estado, atentan contra él, son ustedes unos golpistas despreciables Clic para tuitearSer demócrata, señores, es muy difícil y ustedes, por falta de voluntad o por incapacidad, todavía no han aprendido a serlo. Si, además, representando al Estado, atentan contra él y sus instituciones, son ustedes unos golpistas despreciables.

José Simón Gracia
Fotografía: La Vanguardia

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2 Responses

  1. Alex dice:

    Iba a leerme el artículo entero hasta que me he topado con “imbéciles”. Ahí te has perdido. Tanta bilis contenida al final supura por todas partes. El tiempo pone a todos en su sitio.

    • José Simón dice:

      Muchas gracias por su aportación.

      Atendiendo a sus observaciones, no sé dónde ve vd. la bilis. Créame si le digo que, de haber querido sacarla, donde pone imbéciles aparecerían dos palabras: mal nacidos.

      Solo porque cabe la posibilidad de que esas personas, que no parecen púberes, sean estólidas o que no hayan tenido tiempo de aprender a ser demócratas, decidí tildarlas de imbéciles.

      Seguramente la familia de las víctimas catalanas del terrorismo etarra, del que forma parte Otegi, sí habrán tenido que contener la bilis y algo más, contemplando las escenas a las que me refiero en mi artículo.

      Resulta curiosa su indignación. Mire, yo pienso mas en esos hombres, mujeres y niños asesinados por los colegas de Otegi que nunca podrán manifestarse, ni decidir si se sienten independentistas o no, ni a quien votar, ni pasear por las Ramblas porque al “demócrata” Otegi y a sus compinches les salió de los cojones acabar con sus vidas.

      Esos imbéciles a los que yo aludía, si un día tienen tiempo para reflexionar, quizá, además de imbéciles se sientan estúpidos y algo miserables.

      Saludos,

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