Estereotipos, prejuicios, discriminación y gilipollas

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Supongo que habrá descubierto que, en Cataluña, los perros no se llevan atados con longanizas o que el hilo de cobre no lo inventaron dos catalanes tirando de una peseta que se disputaban”

Antonio Martín Iglesias, vicesecretario de coordinación política del PP andaluz, ha publicado una carta en su perfil de Facebook en la que cuenta que ha estado seis días de vacaciones en Gerona que le han servido para constatar la falsedad de los estereotipos negativos que tenía sobre Cataluña.

En la publicación, que ha corrido como la pólvora por el universo independentista, el singular andaluz explica que ha tardado unos 50 años –y seis días de estancia en Gerona– en descubrir algo que el sentido común enseña a la mayoría de los mortales: los estereotipos son generalizaciones sobre las que conviene reflexionar para evitar que se generen prejuicios negativos. Especialmente con la que está cayendo en Cataluña, afirma.

Martín Iglesias cuenta, orgulloso, que vino a Cataluña en busca de maleducados, imbéciles y otros especímenes, incluídos aquellos que un día, tal vez, se sientan gilipollas como él. Como es normal, no los encontró (haberlos, haylos, pero seis días dan para poco, Antonio). Supongo que, además, también habrá descubierto que, en Cataluña, los perros no se llevan atados con longanizas o que el hilo de cobre no lo inventaron dos catalanes tirando de una peseta que se disputaban, por citar sólo dos de los tópicos clásicos asociados a los catalanes.

Termina diciendo que sólo ha encontrado gente “muy amable y muy simpática”, y que “ha recibido más sonrisas y educación que en mucho tiempo”. Por eso vuelve a Andalucía con la sensación de ser un gilipollas por haber creído en estereotipos que sólo contribuyen a “generar odio y rechazo”. Curioso.

Sorprendente personaje. Ha necesitado 50 años para comprender que, ante los estereotipos, conviene reflexionar para que no generen prejuicios negativos que provocan animadversión y odio, y sólo 6 días para conocer cómo es la sociedad catalana, pues parece que ha llegado a la conclusión de que quienes denuncian que en Cataluña existe discriminación en distintos ámbitos de relación, se equivocan o, peor aún, actúan de mala fe. Teniendo en cuenta, además, que el señor Martín ostenta un cargo de cierta relevancia en el partido popular andaluz, uno tiende a pensar que esa publicación forma parte del nuevo relato que está ofreciendo el PP respecto a Cataluña.

el hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico, es un hombre destruido, es generalmente un hombre poco hecho” y “un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual

Sea como fuere, me permito aportar al señor Martín algo de información relativa a estereotipos, prejuicios y discriminación, sobre los cuales convendría que reflexionara para evitar sentirse nuevamente un gilipollas.

Los estereotipos son generalizaciones –no siempre negativas– muy difundidas sobre los miembros de un grupo social, más o menos amplio. Unos, tienen un origen social a través del aprendizaje observacional, y se interiorizan con naturalidad por lo que suelen estar muy arraigados; sería el caso de la creencia generalizada de que los catalanes son tacaños. Otros, son creados, digamos artificialmente, por pequeños grupos y difundidos machaconamente por los medios hasta que son asumidos por grupos sociales mucho más amplios; sería un ejemplo el estereotipo político izquierda-derecha que el señor Martín conocerá: los de izquierdas son demócratas y progresistas, mientras que los de derechas son fachas.

Los prejuicios son sentimientos y emociones, positivas o negativas, que están asociadas directamente a los estereotipos. Así, mientras que el estereotipo es una creencia, el prejuicio es una valoración. Alguien que –asimilado el estereotipo izquierda-derecha– se proclama de izquierdas, tiende a valorar mejor a un votante socialista que a uno del partido popular.

La discriminación, a diferencia de los otros dos, es una conducta observable hacia un grupo o sus miembros. Como en los casos anteriores, la discriminación puede ser positiva o negativa. Como ejemplo ilustrativo nos servirá el estereotipo de género que como es sabido produce en unas ocasiones discriminación positiva, y en otras, negativa.

Resulta evidente que estos conceptos están relacionados pero son distintos. Las circunstancias determinan las relaciones que se establecen entre ellos. Pueden existir estereotipos sin prejuicios ni discriminación, estereotipos con prejuicios pero sin discriminación, y estereotipos con prejuicios que generan discriminación.

Que el señor Martín Iglesias no se haya sentido discriminado durante su estancia vacacional en Cataluña no es nada extraordinario; es lo habitual, circunstancia que no significa que en Cataluña no existan (como en todas partes) estereotipos, prejuicios y discriminación. Es más, la mayoría de los que él cree haber demostrado que no existen, están ahí. Que no lo haya experimentado en persona no significa que no existan.

En Cataluña, la existencia de estereotipos socio-políticos de características negativas que generan prejuicios negativos y discriminación negativa es una realidad indiscutible. Sin querer ser exhaustivo, le refiero algunos:

Respecto de los andaluces, el nada honorable Jordi Pujol publicó en 1976 un libro titulado “La inmigración, problema y esperanza de Cataluña” en el que se leen lindezas como éstas: el hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico, es un hombre destruido, es generalmente un hombre poco hecho” y “un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual

Respecto de las lenguas en la enseñanza obligatoria, el español está discriminado negativamente: los alumnos reciben enseñanza en esa lengua solo 4 horas semanales. Quien defiende el trilingüismo tiene todos los números para ser etiquetado de facha.
– Respecto al
proceso independentista: España nos roba, el estado español no es democrático, el PP es anti catalán, los del PP y Ciudadanos son fachas, el proceso soberanista es un ejemplo de calidad democrática, la España subsidiaria vive a costa de la Cataluña productiva.
– Respecto a los
medios de comunicación públicos: no existe ni un solo programa en español en televisión ni en radio.
– Respecto a las
instituciones, desobedecer las leyes del Estado y a sus instituciones es un ejercicio de democracia.
– Respecto a la
Universidad, en la UAB se boicotean los actos informativos contrarios al independentismo.

Negar la realidad no es el mejor camino para acabar con estas situaciones. Se deben identificar y combatir. Si está interesado, señor Martín, véngase con su familia unos añitos a Barcelona, matricule a sus hijos en un colegio público y dedíquese a la política. Luego, nos lo cuenta a través de su perfil de Facebook.

José Simón Gracia

 

 

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1 Response

  1. No me gusta el tema política pero desde el luego el título tiene toda la razón,menudo gilipollas que esta echo ese tio …

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