Estado de vértigo

El presidente Mariano Rajoy, en un ataque de originalidad, anuncia un nuevo paquete legislativo para atajar la corrupción, con o sin acuerdo de la oposición. Mal empezamos. Se deduce que no hay la mínima voluntad de alcanzar un pacto de Estado, tal vez el único recurso posible para atajar el círculo vicioso de la corrupción en el que estamos endémicamente instalados. Una vez más, los responsables de la crisis total que padecemos, proponen como solución algo que sólo contribuye a extender su control sobre la sociedad de tal manera que se garantice la existencia de grietas a través de las cuales continuará el saqueo. En palabras de César Molinas Los políticos españoles son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias “. Imaginen a cuánto ascienden las comisiones, supongamos del 3% .Espana hace aguas
Nuestros políticos no sirven a la sociedad, se sirven de ella. Para ello utilizan dos recursos fundamentales: el mantenimiento de la ley electoral y el incremento desmesurado de la Administración pública.
El sistema electoral proporcional de listas cerradas y bloqueadas garantiza a los líderes el control interno del partido; quien se mueve no sale en la foto. Atado y bien atado. Si eres fiel accedes a cargos, prebendas, enchufes, … Tu mérito no es conocer los problemas de la ciudadanía ni plantear propuestas para resolverlos; tu mérito es el peloteo, tu fidelidad al superior; tu objetivo, garantizarte el empleo.
Una Administración -múltiples en nuestro caso- paquidérmica y atrofiada que permita emplear a decenas de miles de personas, contratadas mayoritariamente por afinidad personal, familiar o política, nunca por su capacidad. No importa que el déficit público se dispare. A partir de aquí la corrupción se extiende en vertical y en horizontal, en un entramado que será aprovechado por los distintos partidos que se alternan en el poder, garantizando la financiación de los mismos así como la suya la propia. La cosa nostra.
Si resulta que soy malpensado y PP-PSOE deciden sorprendernos, el pacto de mínimos debiera contemplar ,a mi juicio, la implantación de un sistema electoral mayoritario y la reforma de la Administración pública de tal manera que garantice la eficiencia del empleado público liberándole del control político , a la vez que asegure el acceso a la función pública en base a razones de mérito profesional.
Los partidos políticos emergentes -libres por el momento de corrupción-, Ciudadanos, UPiD, VOX, Podemos, … deberían explicitar con claridad sus propuestas en esos dos ámbitos y favorecer un debate abierto y plural que implique a la ciudadanía. Si no actuamos, pronto lo harán los Mesías.

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