El peligro empieza con P

Y no es un chiste fácil.
No podía creer lo que estaba leyendo en La Vanguardia de uno de abril de 2015. No me refiero a la última rectificación electoralista del gobierno de la nación; ni a la aparente firmeza de Rajoy frente a la insurrección soberanista; ni a cualquier otra torpeza de Mariano -ya no sorprende a nadie.
Tampoco a las últimas maniobras de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias-eso sí es pegarse un tiro en propio pie-, ni a la última entrega de Bocatonta.
Aunque el origen de la noticia está en Cataluña, tampoco se trata de la última que los trileros Mas y Junqueras han pactado en comunión con la ANC, Omnium y AMI (Associació de Municipis per a la Independència); ni a las enésimas acusaciones de catalanofobia inventadas por los empleados del régimen. Tampoco se refiere a la fábrica de dinero Pujol -hay que ver lo espabilados que han salido- ni , ya me gustaría, a la entrada en prisión de los políticos del 3 %. Nada de eso.
Purismo1 Mi perplejidad surge de las líneas de una pequeña columna de opinión firmada por una mujer de brillante currículum, defensora a ultranza de la democracia y la libertad. Periodista, filóloga, ex diputada y ex Doctora en Filología Hispánica. Sí, me refiero a Pilar Rahola. Les cuento.
Purismo. Así titula Rahola la columna que me ha alarmado. Empieza reconociendo la tendencia innata de Cataluña a complicarse la vida, algo que comparto aunque por distintas razones a las expuestas por ella. Prosigue deseando que, en momentos tan decisivos para ella, no se confirme la tendencia; nada que objetar. La sorpresa salta cuando, para evitar perseverar en el error, plantea olvidar la Ética y bajar un poco el rigor, saltándose las normas democráticamente establecidas si se dan circunstancias excepcionales. Y reafirma su convicción con el siguiente ejemplo: “ ¿es realmente necesario que personas de la valía de una Carme Forcadell o un David Fernández deban dejar sus cargos porque lo exigen las normas? Seguramente son normas adecuadas, pero deberían ser revisables en situaciones excepcionales como las que vivimos. Y no porque derivemos en una cultura mesiánica, sino porque los referentes ciudadanos no nacen en dos días y las estrategias deben adecuarse a la excepcionalidad de la situación.” Han leído bien.
Purismo2Quiero pensar que Pilar Rahola se ha dejado llevar por los nervios del momento, poco propicio para la causa independentista. Supongo que no es consciente que está justificando las dictaduras, los golpes de estado. Tal vez esa idea sea uno de los méritos que le valieron ser elegida como miembro del Consell Assessor per a la Transició Nacional por el President de la Generalitat. Los venezolanos Chaves y Maduro seguramente recibieron aliento semejante antes de decidir torcer la ley, a tenor de la coincidencia a la hora de justificar su desprecio a la democracia.
¿Se imaginan qué dirían Pilar Rahola, Carme Forcadell y David Fernández si Mariano Rajoy, en base a esos mismos argumentos, decidiera alargar la legislatura unos meses más? ¿Publicará la ilustre periodista su artículo en inglés y lo remitirá a las Cancillerías europeas?

José SIMÓN GRACIA

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1 Response

  1. Si ellos mismos no respetan sus propias reglas de juego, vendrán otros y las romperán:
    “En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”.

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