“El Mundo” certifica su defunción

¿Quién ha dicho que una campaña electoral no sirve para nada?

Ciertamente, el seguimiento de la campaña, salvo contadas excepciones, no ha hecho sino constatar lo fácil que resulta amontonar palabras sin presentar un sólo hecho relevante. Se banaliza y trivializa lo fundamental; se eleva a categoría la anécdota, lo insustancial. Y todo ¿para qué? Para intentar ocultar la cruda realidad: corrupción sistémica, clientelismo, miseria..

rajoy sanchezSabido es que la actual coyuntura política está dominada por una cultura proclive a la corrupción. También, la conexión entre la corrupción y los apoyos políticos a cambio de favores de todo tipo. Lo sorprendente ha sido constatar, en la situación de hartazgo que vivimos, la especial virulencia con la que se ha manifestado el clientelismo partidista en esta campaña electoral. Lejos de remitir, ambos fenómenos -corrupción y clientelismo-, se presentan perfectamente solapados, multiplicando su potencial de convicción para comprar la voluntad del votante, aplazando, una vez más, la regeneración social y política que sólo puede llevar a cabo fuerzas políticas nuevas en labores de gobierno.

El ejemplo que ilustra lo dicho anteriormente lo tenemos en el diario “El Mundo”. Si, la cabecera que fundaron en 1989 Alfonso de Salas, Pedro J. Ramírez, Balbino Fraga y Juan González es hoy, a mi modo de ver, la manifestación más clara de ese clientelismo partidista. Admito que hacía meses que lo veía venir – el caso Pedro J. no dejaba dudas- pero, he de reconocer que hasta ahora, dudaba del verdadero poder del dúo Mariano Rajoy – Soraya. Aunque discrepaba abiertamente de quienes negaban a Rajoy la capacidad de analizar el batacazo electoral andaluz, ( ver artículo)  sí dudé que pudiese ejecutar una maniobra tan compleja de forma tan eficiente y en tan corto espacio de tiempo. Aunque el cese de Casimiro confirmaba todos los temores, he de reconocer que no esperaba este final para un medio medio que, en otro tiempo, fue referente de la libertad de prensa, azote de la corrupción y del clientelismo, auténticas patologías de la democracia.

Tampoco esperaba que Ernesto Sáenz de Buruaga o Fernando Sánchez Dragó se prestaran a ese juego indigno. Banalizar y trivializar la corrupción como ha hecho Sánchez Dragó en su panfleto-anuncio de voto a Esperanza Aguirre, o juntar palabras para llamar bobo y tonto a Albert Rivera, como ha hecho Sáenz de Buruaga, es todo un certificado de defunción.

Pero, ya ven, de todo se aprende. Sé a qué partidos no votaré el día 24 y, también, qué periódico no compraré en el quiosco.

José SIMÓN GRACIA

You may also like...

1 Response

  1. 20/05/2015

    […] El periódico "El Mundo" certifica su defunción […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.