Ébola, cóctel explosivo. Capítulo 2

La torpeza gubernamental. La cadena de errores en la gestíon de la crisis sanitaria provocada por el contagio de la auxiliar Teresa Romero es tan escandalosa que dudo pueda neutralizarse con el cese de la ministra Ana Mato -muy improbable.ana mato
Señora ministra, viendo su comparecencia en rueda de prensa, me resulta incomprensible su torpeza. Lejos de transmitir serenidad, creó alarma. ¿Desconoce usted la existencia de los llamados manuales de crisis ? Habría bastado una lectura rápida para evitar el desaguisado que montó. Entiendo que no es usted tan inútil como aparenta pero lo visto me hace dudar de ello. En fin, siga disfrutando de la nómina mientras su amigo Rajoy no le invite a dimitir -dudo que usted lo contemple- , dedíquese a tareas de bajo perfil y ahórrenos otro bochorno.
Si el papel de la ministra es penoso, el del consejero de salud de la comunidad de Madrid, Francisco Javier Rodríguez, se aproxima al higiénico. Rodríguez vulneró una norma fundamental en toda crisis sanitaria, no culpabilizar a nadie y menos a la víctima. Incluso pudiendo tener alguna razón.
Si usted tuviese algo más que la vida resuelta, habría imaginado cuán difícil es dominar la angustia en el interior de un traje, pesado como una losa, a 50 grados de temperatura. Habría experimentado dudas, tal vez miedo, al realizar la extracción de sangre contaminada, manipulando una jeringa con las manos trienguantadas.Tampoco hace falta un Máster para saber lo importante que resulta , en estadios iniciales de la crisis, empatizar con la víctima, con su familia, con sus más allegados. Pero usted, soberbio y torpe desde que se levanta hasta que se acuesta, sólo ha tenido tiempo para recordarnos que tenía la vida resuelta. Seguro que sí. Dedíquese a ella en cuerpo y alma y líbrenos del mal -elsuyo. Amén.

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