Ébola, cóctel explosivo. Capítulo 1

Gobierno asesino, gobierno dimisión. Manifestaciones en numerosas capitales españolas protagonizadas por personas indignadas no se sabe bien por qué; por el perro , por el contagio de Teresa Romero, por la torpeza de algunos políticos, … Incluso personal sanitario lanza guantes al paso del presidente Rajoy. Se anuncian manifestaciones de personal sanitario y, sobre todo, se cuestiona la repatriación de los enfermos.
Con independencia de otros aspectos que trataré en próximos artículos, quisiera poner mi granito de arena para tranquilizar a los ciudadanos que , sinceramente, estén preocupados.
A principios de la década de los 80 saltaron las alarmas por algunas enfermedades raras que presentaban algunos homosexuales de Nueva York y California. Pronto se detectaron casos similares entre drogadictos y en personas que habían sido receptoras de transfusiones de sangre. En el año 1982 se le puso nombre, Sida.
El SIDA se desencadena a partir de un virus que se transmite mediante el contacto directo con fluídos corporales infectados. Los científicos consideran que la enfermedad llegó inicialmente a los seres humanos a través de chimpancés salvajes que viven en África central. África, la misma África que siempre olvidamos los ciudadanos de los llamados países ricos -no en humanidad- El Sida empezó a tratarse cuando salió de África. En la actualidad, el SIDA es una pandemia global que afecta a todos los países del mundo . No existe una cura para el SIDA pero sí existen tratamientos que combaten su aparición.
El ÉBOLA tiene muchas similitudes con el Sida: origen, salto a la especie humana, forma de transmisión, etc.
Su número básico del reproducción es bajo comparado con otras enfermedades contagiosas como SARS o SIDA y , a diferencia de lo que ocurre con este último, el ébola sí se cura.
Las similitudes también alcanzan al proceso de curación, a la manera de enfrentarse a la enfermedad. El ébola se curará porque ha llegado a Europa, a América y al resto del mundo.Mundo poblado por ciudadanos que sólo nos acordamos de África cuando su misería llega a la puerta de nuestra casa. A excepción claro, de esos pocos “locos” que lo dejan todo para ayudar a cambio de nada; bueno, tal vez a cambio de perder la vida.
Y, mientras tanto, nosotros, en la comodidad de nuestro salón, criticando a este gobierno asesino de perros que nos ha traído la enfermedad a casa.

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