Democracia, mocos y mocosos

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“Ha bastado una vuelta de tuerca a la gallega para que los patriotas de todo por la pasta pasen de comerse los mocos a sacarse los ojos. Y es que con ‘la pela’ no se juega, que el corazón de estos patriotas tiene forma de billete de 500.”

Poco imaginaban el astroturfer de mercadillo, Carlos Puigdemont, y los vividores del procés dónde estaba la dinamita que volaría su tentativa golpista. Ocupados en mirarse el ombligo, ellos, los singulares, los astutos, los intérpretes de la voluntad del poble, no repararon en lo más evidente.

No está en el Tribunal Constitucional, ni en el gobierno de la nación, ni en los partidos llamados constitucionalistas, ni en los cuerpos de seguridad del Estado, ni en la acción de la justicia, ni en los propios errores del nacionalismo. La dinamita está en la democracia, sí, en la democracia española, esa a la que con tanto ahínco desprecian. Tremenda paradoja que sea la tan denostada calidad democrática española la que neutralice el golpe.
La supuesta voluntad de dos millones de personas no puede prevalecer sobre la de quince millones Clic para tuitear
El pacto suscrito por el 87, 78 % de los españoles (todas las provincias catalanas superaron el 90 %) el 6 de diciembre de 1978 supuso iniciar la construcción de una democracia mejorable, sin dudaque se ha afianzado y enriquecido día a día. Gracias a esa consolidación, España ha crecido democráticamente hasta alcanzar el máximo reconocimiento internacional. Es precisamente por mor de dicho reconocimiento que han fracasado las continuas campañas propagandísticas de la Generalidad en el exterior en un intento vano por desprestigiarla. En cambio, los reiterados intentos de quebrar el pacto constitucional basándose en la supuesta voluntad dos millones de ciudadanos evidencian un desprecio intolerable hacia los quince millones de conciudadanos restantes que lo suscribieron. Y no parece muy democrático despreciar la voluntad de tantos millones de ciudadanos, a no ser que se considere a los primeros como seres superiores con derecho a privilegio.

Sin embargo, pese al fracaso internacional y a la tremenda crisis interna que sufre la coalición que sustenta al gobierno catalán, Carlos Puigdemont no solo sigue en sus trece, sino que ha radicalizado su discurso, si bien, de momento, no ha estampado una firma que oficialice la ruptura. Puigdemont, como un vulgar trilero, promete que no fallará y dice que está dispuesto a entrar en la cárcel antes que ceder en su pretensión de lograr la independencia de Cataluña. Poco creíble resulta. Le propongo algo mucho más efectista que, sin duda, acapararía las portadas de los medios de ámbito mundial: una crucifixión, semi desnudo, en la fachada del Palacio de la Generalidad en la plaza San Jaime de Barcelona. Au va, no siguis Caganer !
Una vuelta de tuerca a la gallega y los patriotas pasan de comerse los mocos a sacarse los ojos. Clic para tuitear
De momento, el presidente de la Generalidad de Cataluña se toma unos días de vacaciones los maledicentes aseguran que es su estado habitual y, mientras tanto, ha dejado la vía libre a los patriotas fascistoides de las CUP, a ver si mantienen viva la llama independentista entre sus filas, no sea que, tras el período vacacional, tenga que buscarse a moco de candil a más de uno preocupado más por el patrimonio que por la patria, lo cual no es moco de pavo. Ha bastado una vuelta de tuerca a la gallega para que los patriotas de todo por la pasta pasen de comerse los mocos a sacarse los ojos. Y es que con ‘la pela’ no se juega, que el corazón de estos patriotas tiene forma de billete de 500. Oiga, poca broma con tocar la cartera.

Y hablando de tocar, no permitan que nadie les toque las narices. Buenas y felices vacaciones si las tienen.

José Simón Gracia

Fotografía: EFE

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