¿De qué libertad hablas, Pablo?

Una mujer que se arregla y se perfuma es una fornicadora”
Malik Benaisa

Es una gratificante muestra de humanidad que, tras los salvajes atentados que se han producido en París, ciudadanos de todo el mundo manifiesten su repulsa y su indignación por los mismos. Cuesta , en estas situaciones, encontrar palabras que expliciten nuestros sentimientos, nuestras emociones. Por eso, seguramente, terminamos reproduciendo masivamente uno o varios eslogans. Hoy es “todos somos Francia” o “Pray for Paris“.

Sin embargo, y desgraciadamente, hoy no todos somos Francia, como en el pasado todos no fueron España o Estados Unidos. Hoy, los malos, y distintas especies de bobos y estúpidos no son Francia. Unos, como Xavier Sala i Martín, aprovechan la desgracia ajena para alimentar el odio hacia una parte de la ciudadanía propia (PP y Ciudadanos) esperando, tal vez, que algún tarado quiera hacer méritos y decida usar la violencia física contra los marcados previamente por este paranoico.

Otros lanzan proclamas para expulsar a ‘los musulmanes que viven del cuento’, dicen; en realidad, quieren que se expulsen a todos los musulmanes. Estos tipos piensan que los árabes han venido a quitarnos el empleo, a robar o a vivir a costa de los demás. A diferencia de otro tipo de estúpidos, éstos siempre piensan lo mismo, haya o no atentados. Son xenófobos y no lo ocultan. Desgraciadamente, cada día son más numerosos en nuestras democracias pues se nutren de otros especímenes que hacen culto a la estupidez.

Entre los que no están con Francia, aunque presuman de ello, destacan los imbéciles que acaban justificando a quienes al grito de ‘Alá Ajbar’ asesinan indiscriminadamente aquí o allí, a fieles e infieles, a hombres, mujeres y niños. Responsabilizar de ello a la OTAN, a EEUU o a Aznar, por citar sólo algunos, es, además de mezquino, una demostración palmaria de estupidez. ¿Están de acuerdo en que se lapide a las mujeres acusadas de fornicadoras, tal y como define Malik Benaisa a las mujeres que se arreglan y perfuman? ¿Les parece bien que un niño sujete la cabeza que su padre acaba de cortar? ¿Comparten que se asesine atrozmente en la plaza pública a los homosexuales? ¿O a los cristianos?

Quienes proponen soluciones que no impliquen violencia son, en el mejor de los casos, ilusos. Entre éstos estarán, seguramente, quienes aplaudieron a rabiar la caída del Sha y la subida al poder de Jomeini y los ‘ayatolás’ en Irán. Y los que fomentaron y aplaudieron las primaveras árabes. Como el tiempo ha demostrado, no sólo no se ha mejorado sino que estamos mucho peor. Y no debe sorprendernos pues nos enfrentamos a una civilización que está instaurada en un patriarcado cada vez más radical y sanguinario.

Sí sorprende, sin embargo, que haya dirigentes políticos que en la era espacial sigan justificando a quienes en nombre de Alá excusan el exterminio de sus enemigos. Las democracias occidentales pueden haber cometido muchos errores, seguro, pero cualquier comparación con el radicalismo islamista es odiosa. Aquí, nos cagamos en Dios y no pasa nada. Allí, un vecino te acusa de infiel y te espera una muerte atroz.

Pablo Iglesias no se suma al pacto anti yihadista porque, a su parecer, sólo persigue la venganza. Para justificar su postura, ha citado a Nelson Mandela : “Decía Mandela que lo que nos hace libres no es solamente no tener cadenas, sino respetar y fomentar la libertad de todos los demás” La cita es muy bonita pero el líder de Podemos debería especificar si se refiere a la libertad de la mujer lapidada, a la del homosexual arrojado al vacío o a la de los cristianos quemados vivos. ¿De qué libertad hablas, Pablo?

José SIMÓN GRACIA

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