Cataluña, desafío total

Jose_marco_100“Abolida la servidumbre de la gleba que ligaba al campesino con la tierra, hoy tenemos el peligro de inventar una ‘servidumbre de etnia’.”  Giovanni Sartori

Resulta evidente, para cualquier observador, el cainita y obstinado intento de fragmentar España. Durante décadas, los ideólogos secesionistas, han ensayado distintas estrategias para lograrlo: por medio del terror -en el caso vasco-, por medio de la traición -en el caso catalán. El tiempo, enemigo habitual de estrategas con ADN totalitario, ha demostrado cuan inútil ha resultado para sus objetivos, derramar tanta sangre -en el caso vasco- y dolor. En contra de lo previsto por ellos, España se ha hecho más fuerte y se han fortalecido los valores de democracia y libertad en sus ciudadanos.

La estrategia independentista catalana basada, repito, en la traición, lejos de decaer, ha experimentado una efervescencia tal que, a fecha de hoy, existe una amenaza, real, de ruptura unilateral –DUI, Declaración Unilateral de Independencia– efectiva en un plazo de 18 meses a contar a partir del 27S. De hecho, los primeros actos de ruptura formal, vienen produciéndose en distintos ámbitos -municipales, principalmente, y administrativos- desde hace varios años, sin que la respuesta del Estado haya sido todo lo contundente que cabría esperar.
Jordi Pujol, además de fortuna, construyó una realidad catalana a medida de su proyecto secesionista. Clic para tuitear
¿Cómo se ha llegado a este punto? Una de las claves es, sin duda, la habilidad de la máxima autoridad del Estado en Cataluña, un personaje indigno llamado Jordi Pujol Soley. Bajo una apariencia de hombre de Estado, construyó, además de una fortuna personal y familiar nada desdeñable, una “realidad catalana” hecha a medida de su proyecto secesionista. Realidad que llegó a encandilar a propios y extraños: el “oasis catalán” constituía todo un ejemplo de buen hacer frente al “ruido” de la capital del Reino, de “Madrit”. Los sucesivos gobiernos de Pujol destinaron ingentes cantidades de dinero para gestar y mantener una tupida red clientelar que abarcaba todos los ámbitos de la sociedad catalana. Al tiempo, legisló a sus anchas -contando con la anuencia de los gobiernos populares y socialistas- en política lingüística, en Educación y en medios de comunicación públicos, hasta asegurarse el control total y exclusivo de los mismos. A pesar de todo, esta estrategia -de éxito durante muchos años- muta repentinamente a un enfrentamiento abierto, radicalmente rupturista, con el Estado. La pausa deviene aceleración; la calma, tempestad; la moderación, desprecio; la justa negociación, exigencia.

¿Por qué se precipitan los acontecimientos? La primera causa cabe buscarla en la crisis económica que obliga a la Generalitat a practicar recortes brutales que castigan directamente a clases medias y a las más desfavorecidas; recortes que, por otra parte, no inciden -más bien se incrementan- en las partidas destinadas a promover y justificar el procés. La necesidad de justificar los recortes ante la ciudadanía pone en marcha la gran campaña de agitación y exacerbación independentista: “ Espanya ens roba”. Al tiempo, y ésta es la segunda causa principal , se estrechaba el cerco a la familia Pujol-Ferrusola (reconforta saber que todos los resortes del estado de derecho no están en manos de idiotas), hasta el punto de provocar su famosa confesión pública. Descubiertas las vergüenzas del padre de la patria catalana, Artur Mas, su heredero político, lejos de rectificar, emprende una insensata carrera que habrá de concluir -según él- con la proclamación de la República Catalana. ¿Cómo justificar semejante desvarío ?
Señores independentistas: no es lo mismo el derecho a la diversidad que la diversidad de derechos. Clic para tuitear
La sentencia del TC de 9 de julio de 2010 declaró inconstitucionales 14 artículos el Estatuto de Autonomía de Cataluña (1 totalmente y 13 parcialmente) y reinterpretó otros 27. La sentencia también dejaba clara la ineficacia jurídica del Preámbulo en relación al término nación para referirse a Cataluña. En respuesta a la sentencia, el día 10 de julio se celebró en Barcelona una gran manifestación ciudadana que puede considerarse el pistoletazo de salida. El lema: “Som una nació. Nosaltres decidim” .

Sobre la primera parte del lema, comparto la opinión de Nietzsche cuando afirmaba que “ sólo los términos al margen de la historia admiten una definición convincente”. Pretender una definición aceptada universalmente para términos como nación, justicia o democracia se me antoja absurdo y, discutir sobre ello, una pérdida de tiempo, salvo cuando se usa como argumento, como justificación de la segunda parte del lema. Escribí en un artículo anterior (Libertad de expresión o comportamiento gregario) que “Aquello que define al ser humano, lo que le distingue del resto de los animales, es la capacidad de acción”. Aún más, tenemos la necesidad de actuar. Podemos elegir cuándo, dónde y cómo, pero no nos está permitido eludir la acción. Sartre lo definía afirmando que “los hombres estamos condenados a la libertad”. Por lo tanto, no sólo decidimos sino que estamos obligados a hacerlo. Otra cosa es decidir de manera unilateral sobre hechos que no nos compiten en exclusiva y, temo que, por ahí van los tiros.

El “Nosaltres decidim” , concatenado a la primera oración, suena como a reto, a desafío, a contienda, incluso, a provocación. A voluntad de decidir una parte, por muy importante y respetable que ésta sea, por el todo. Y eso no es derecho a decidir, es atentar contra la ciudadanía. Es atentar contra la integración social basada en compartir derechos semejantes y no en la pertenencia a una determinada etnia o tradición cultural. Porque nuestra sociedad es resultado de sumar múltiples culturas, múltiples identidades.

Una sociedad es más justa y libre cuanto mejor conjuga los múltiples vínculos afectivos, culturales, religiosos, de lengua, etc, que nos vienen dados, con un marco jurídico que los garantice. Porque no es la etnia, no es la religión, no es la lengua lo que hace una sociedad libre, sino las leyes que garantizan que todos los ciudadanos son iguales y tienen los mismos derechos. No se trata de discutir el derecho de cada ciudadano a su cultura, a su lengua o a su religión; es más, sus derechos deben ser garantizados en el marco legal común. De lo que se trata es de que un estado de derecho como el español no sea fragmentado en el cúmulo de etnias que lo forman.
No es la etnia, no es la religión, no es la lengua lo que hace una sociedad libre sino las leyes que garantizan… Clic para tuitear
Resulta paradójico que el líder del proceso independentista exija el derecho a decidir negando ese mismo derecho a los ciudadanos. ¿Qué es si no, su fracasada pretensión de lista única? La propuesta última del Caudillo Artur Mas supone la negación de la democracia parlamentaria; supone ocultar a los ciudadanos las ofertas programáticas de las diversas fuerzas políticas; supone negar a los ciudadanos, en definitiva, su derecho a decidir. Y él lo sabe. Y si lo sabe, ¿por qué? Imagino que, conocedor de lo imposible de su causa, confía en su habilidad como pescador en aguas revueltas; en que la destrucción y el caos acaben garantizando un “reset” personal que le permita sortear una residencia negada al Sol. Aprovechando la circunstancia griega que creía favorable a sus aspiraciones, el “astuto President” quemó su penúltimo cartucho, su desafío final: “Crònica d’una ofensiva premeditada”, informe propagandístico que pretende convencer a los ya convencidos y mantener la tensión, al menos hasta el 27S no sea que el batacazo electoral sea histórico. Resulta curiosa la coincidencia de fechas: la presentación pública del informe con la espantada griega (el informe estaba elaborado hace meses). Pienso que, en su astucia innata, Mas ha considerado que Europa no podría soportar al unísono dos portazos: el griego y el catalán. Pero, mira por donde, el portazo ha sido en su cara. Pez grande se come a pez chico, enseñan en la escuela.

Convocadas las elecciones para el 27S bajo un formato híbrido, las espadas permanecen en alto. El NO-DO informa que la independencia es un hecho irreversible; desde el Gobierno de España se asegura que ese escenario es imposible. Mas y Rajoy se necesitan, se retroalimentan. Ambos parecen jugar una partida de ajedrez condenada a tablas: Mas, como Tsypras, pasándose el órdago por donde más duele y Rajoy, magullado, como salvador de la patria. Como siempre, los peones, los ciudadanos, somos los grandes damnificados.

Revisión de Crónica de una traición anunciada

José SIMÓN GRACIA

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