Qué bueno era Fidel, sí, pero era un dictador

Jose_marco_100“Les prometió acabar con la explotación y el hambre, y les dejó sumisión y ganas de comer; les enseñó a leer, y les quitó los libros. Les prometió la gloria, y se la quedó para él”

Posiblemente la última maldad del dictador Castro haya sido ordenar sepultar sus cenizas junto a las de el Santo José Martí, auténtico ídolo del pueblo cubano. Tampoco es que una más vaya a importarle mucho a ese sufrido pueblo al que el dictador sumió en la más absoluta de las miserias. Les prometió acabar con la explotación y el hambre, y les dejó sumisión y ganas de comer; les enseñó a leer, y les quitó los libros. Les prometió la gloria, y se la quedó para él.

Para la pandilla de sátrapas latinoamericanos ( Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, Evo Morales, de Bolivia, Rafael Correa, Ecuador, y Jimmy Morales, Guatemala), para los antisistema, para los extremistas de izquierda, para los etarras de pata negra y para los edulcorados, para los podemitas, para los pijoprogres, para los tontos de capirote (como Dolors Bassa, consejera de Trabajo de la Generalidad de Cataluña), qué cojones tenía Fidel. Que fue un dictador como una catedral, sí, pero qué bueno era Fidel; que se doctoró en fusilamientos, expropiaciones y carcelazos, sí, pero qué bueno era Fidel; que era un golfo mujeriego que derrochaba fortunas, sí, pero qué bueno era Fidel; que en la isla pasan mas hambre que los chacales de Ketama, sí, pero qué bueno era Fidel; que los cubanos están huérfanos de derechos y libertades, sí, pero qué bueno era Fidel. Sí, pero …

Quienes, como Podemos y sus Mareas, sueñan con injertar nuestra sociedad en el tronco castrista, trabajan sin descanso para blanquear la Dictadura castrista. No parece muy difícil lograrlo, dada la predisposición natural de la izquierda española a aceptar como democrático todo lo que se enfrente –siquiera de boquilla- al denostado imperialismo yanki. Sin embargo, aunque toda la pléyade populista nos venda que Castro fue un indultado de estirpe dorada de mortales que coexistieron con Crono, (Hesíodo, poeta griego, en Las cinco edades del hombre ),lo cierto es que el tirano Fidel Castro , aunque vivió como si fuera un dios, sin preocupaciones, sin fatigas ni miserias, se comportó más como un ejemplar de bronce, soberbio y amante de la guerra.

Esperemos que, sepultado el hombre de bronce, el pueblo cubano sea capaz de encontrar sin ayuda de Zeus una raza de dirigentes justos y virtuosos que les permita recuperar la dignidad arrebatada. Porque, qué bueno era Fidel, sí, pero era un dictador.

José SIMÓN GRACIA

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2 Responses

  1. Solo hay una cosa con la que no estoy de acuerdo, el título pienso debería ser:

    Que bueno era fidel, no, era un dictador.

  2. Jsimon dice:

    Gracias por tu aportación. Ambos dicen lo mismo, aunque yo preferí tirar de ironía. Saludos cordiales

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