Atentado múltiple en la anormalidad catalana

Jose_marco_100“No importaron las víctimas, solo Rajoy y el Borbón. Por eso, en la colorida cartelería no cabía el nombre de las víctimas, ni la condena al fanatismo islamista, ni el desprecio a los asesinos”

Acostumbrada durante los últimos años a la media realidad, al medio relato, a la media verdad, al medio presidente, al medio Parlamento y a la media democracia, Cataluña representa también, desde la tarde del 26 de agosto, la tolerancia a medias y la media dignidad. Cataluña, que ya era medio pueblo por decisión de Carmen Forcadell -la etnicista que preside el Parlamento autónomo-, ahora, también es una Comunidad a medias. La manifestación fue un ultraje que contó con la bendición de las marionetas de la CUP -Carlos Puigdemont, Oriol… Clic para tuitear
La tarde del sábado, Cataluña visualizó su anormalidad en un acto en el que casi todos acabamos estrellados. Unos, que forman parte de los auténticos catalanes, por la sinrazón, por la soberbia, por la prepotencia, por la intolerancia, por el simplismo, por la estupidez. Otros, mayoritariamente colonos unionistas españoles, por pasiva. Un acto, un ultraje, que contó con la bendición de las marionetas de la CUPCarlos Puigdemont, Oriol Junqueras y Carmen Forcadell– que hoy nos gobiernan y que tuvo como invitados ilustres al presidente del Gobierno y al jefe del Estado, el rey Felipe VI. Como no podía ser de otro modo en la singular Cataluña, la retransmisión urbi et orbi corrió a cargo de los medios del Régimen encabezados por TV3. Sin plasma, en riguroso directo y a plena luz de la tarde barcelonesa. La manifestación fue un atentado múltiple en la anormalidad catalana Clic para tuitear
Tan manoseado, tan adulterado fue el acto dirigido, organizado y financiado por los radicales, que la manifestación puede considerarse un atentado más que añadir a los sufridos en Barcelona y Cambrils. Fue un atentado múltiple en la anormalidad catalana. Contra la Barcelona poderosa, la Barcelona que tiene color, que tiene poder como cantara Peret. Contra las víctimas del terrorismo, contra la tolerancia, contra la diversidad, contra la libertad, contra el sentido común, contra la convivencia, contra todos. Para los miserables no importaron las víctimas, solo Rajoy y el Borbón. Clic para tuitear
No importaron las víctimas, sólo Rajoy y el Borbón. Por eso, en la colorida cartelería no cabía el nombre de las víctimas, ni la condena al fanatismo islamista, ni el desprecio a los asesinos. Ni el silencio. Porque, en la anormalidad catalana, no cabe un atentado islamista como tampoco, en su día, cabía uno de ETA. Como siempre, los males de Cataluña son consecuencia, directa o indirecta, del perverso Estado español.

El sábado 26 de agosto, las víctimas del terrorismo fueron un instrumento más de la mezquindad que envuelve la perversa ensoñación del independentismo. Las otras, los cientos de miles de ciudadanos que sí se manifestaron con dignidad y respeto, también. Para los miserables que lo protagonizaron y justificaron, solo importa la causa; víctimas, familiares y amigos, han sido simplemente un contratiempo que han querido minimizar y explotar al mismo tiempo, con la misma astucia que Artur Mas destrozó CiU. Desgraciadamente, la anormalidad catalana que representan estos individuos no respeta ni a muertos ni a vivos. Su calidad democrática no concuerda con la nuestra. Y ésto no es normal. No debe ser normal. Miserables.

José Simón Gracia
Fotografía: Repartidores de espontaneídad. JSimón

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