Aprender a ser españoles

Jose_marco_100“En la calle ya se escuchan voces en contra —impensable antes—, se sube el volumen, y aumenta la rebeldía. Hay más gente beligerante que cuelga la bandera nacional, que arranca propaganda ilegal”

No sé qué pasará el 2 de octubre ni en los días, semanas y meses siguientes. Soy incapaz de anticipar las consecuencias legales más inmediatas del desafío independentista pero me atrevo a pronosticar qué no van a ser satisfactorias para nadie, como suele ocurrir siempre que se opta por parchear y no intervenir en la raíz del problema. En consecuencia, la tensión nacionalista se prolongará sine die extendiéndose además por Baleares, Valencia y parte de Aragón.

Sin embargo, el nacionalismo catalán, la singularidad catalana, va a iniciar un proceso lento, tal vez muy lento, de decadencia y, en este sentido, España saldrá fortalecida. Esta idea puede parecer contradictoria con mi primera reflexión, pero no es así. Intentaré explicarme.

Hasta la fecha, Cataluña era, para millones de españoles, una tierra avanzada, europea, próspera y acogedora en la cual cualquiera podía prosperar y echar raíces. Efectivamente, así era puesto que la dictadura, si bien prohibió las libertades y el uso público del catalán, favoreció el desarrollo económico de la región catalana mientras condenaba a la miseria a las de procedencia. Así pues, catalanes, murcianos, aragoneses, andaluces… han construido con su esfuerzo una región mucho más próspera y diversa que la que encontraron.Mientras los emigrantes enriquecían a la burguesía, una parte de ella sembraba las semillas del nacionalismo… Clic para tuitear
Durante muchos años, esas gentes se ocuparon exclusivamente de trabajar como burros para salir adelante y poder traer aquí a sus familias. La vida dura no dejaba mucho tiempo para otras cosas, y mucho menos para darse cuenta de que mientras ellos enriquecían a la burguesía, un parte de ella sembraba las semillas del nacionalismo identitario cuyas consecuencias estamos sufriendo: el catalán, el auténtico, es un ser distinto, superior.

Para los nacionalistas, el nuevo catalán nunca sería igual; podía prosperar, incluso enriquecerse, pero jamás poseería esa singularidad. Sin embargo, interesaba que los nuevos llegaran a sentirse auténticos catalanes. Se trataba de abrazar la cultura y, sobretodo, la lengua catalana. Los programas de inmersión lingüística harían el milagro: hablar catalán hacía sentirse tan especiales y superiores como los auténticos catalanes.Aumenta la gente beligerante con el secesionismo que cuelga la bandera nacional, que arranca propaganda ilegal. Clic para tuitear
Durante los últimos 40 años, la hegemonía nacionalista ha sido total y absoluta, con la anuencia de los alternativos gobiernos de PP y PSOE. Desde los medios y la escuela, la propaganda, al más puro estilo goebbeliano ha multiplicado no solo el sueño identitario, sino también la desconexión emocional con España e incluso el odio a todo lo español. Esta es la situación en estos momentos.

Entre la ciudadanía, especialmente en los grandes núcleos de población, existe preocupación, incluso miedo, pero también hartazgo ante el desafío secesionista y el riesgo de enfrentamiento civil. En la calle ya se escuchan voces en contra —impensable antes—, se sube el volumen, y aumenta la rebeldía. Hay más gente beligerante que cuelga la bandera nacional, que arranca propaganda ilegal. Cataluña es España y el ciudadano catalán es tan igual y tan diferente como cualquier otro español Clic para tuitear
Debemos aprovechar el fracaso del referéndum para alzar la voz, llevarla a la calle y combatir las semillas de odio que siembran el gobierno de la Generalidad, las organizaciones independentistas Omnium y ANC, las entidades y partidos independentistas, y los partidos populistas que les apoyan. Debemos combatir las mentiras. España es un Estado democrático que garantiza los derechos de sus ciudadanos mediante esa Constitución que desprecian secesionistas y populistas; entre ellos, el derecho a decidir de todos los españoles. Cataluña es España y el ciudadano catalán es tan igual y tan diferente como cualquier otro español; en cualquier caso, las diferencias entre unos y otros se explican por las mismas razones que las que puedan existir entre un catalán de Vic y otro de Matadepera.

El fracaso del intento de golpe de Estado, disimulado de referéndum ilegal y antidemocrático, dirigido por el gobierno que preside Carlos Puigdemont, es una oportunidad para denunciar a los falsarios, para mejorar nuestra democracia, para construir una España próspera que ofrezca más oportunidades a todos. En definitiva, para lograr la normalidad democrática que supone aceptarnos y sentirnos españoles, con nuestras virtudes y nuestras miserias.

José Simón Gracia

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.