A Mariano no le crecen los enanos, los ceba

Jose_marco_100No le crecen, los ceba, los mima. En su casa, la del PP, como en toda casa que se precie, hay de todo, personas, cucarachas, ratas, polvo,… Quien habita en una lo asume y, en consecuencia, sabe que, de cuando en cuando, se debe hacer zafarrancho.

Si la casa es grande, repartes responsabilidades para garantizar su buen estado. La del repartidor consiste en repartir bien. En este sentido, cabe pensar que Mariano y los anteriores jefes del tinglado, han sido, como poco, un auténtico desastre ya que parece ser que encargaron la desratización a una rata. El cargo fue pasando, generación tras generación, de rata en rata. Encargado de impedir la plaga, el ‘Bárcenas’ de turno presupuestaba la desinfección, la inflaba, no la adjudicaba, se quedaba con el presupuesto y, a las ratas, les cobraba comisión. Negocio redondo.

Las ratas bípedas se comportan como sus hermanas ‘Rattus norvegicus‘ (la vulgar rata de alcantarilla), tanto por la alta tasa de reproducción como por los mecanismos de memoria colectiva que desarrollan y que les lleva a marcar territorios. Si a estas fortalezas unimos las debilidades de quienes han de permanecer vigilantes, el resultado ha de ser forzosamente catastrófico. En ese estado se encuentra el partido popular. Todo se desmorona, nadie se pregunta cómo consiguieron entrar, nadie se plantea fulminar al responsable de la hecatombe. Sólo escusas ridículas que nos ofenden.

Las ratas, como los enanos, no crecen pero, bien cebadas, se multiplican hasta socavar los cimientos más sólidos. Los de nuestra joven democracia tal vez no lo sean por lo que convendrá actuar con prontitud, rigor, cautela y sensatez,  si no queremos gritar ‘sálvese quien pueda’.

José SIMÓN GRACIA

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