10 N , cuenta atrás

mas_rajoy

Si las pelotas de goma no se interponen, a partir del 10N viviremos una agitada y prolongada campaña que nos ha de conducir a un nuevo y renovado Pacto Constitucional o a la ruptura definitiva en un plazo mayor o menor de tiempo.
Artur Mas se ha apresurado a anunciar que el día 10 escribirá una carta al presidente Mariano Rajoy. Se entiende que para negociar las demandas de Catalunya que, básicamente, se reducen a una: reconocimiento del derecho a decidir. Otra epístola en sentido contrario saldrá de Moncloa anunciando lo evidente, diálogo sí con los límites de la solidaridad y la igualdad de todos los ciudadanos, y el respeto a la ley .
Todos satisfechos , los políticos de gobierno me refiero. Unos han conseguido que se vote – lo de menos es qué, cómo, cúanto y con qué valor qualitativo. Otros, demostrar que no se puede burlar el estado de derecho. ¿Quién ha ganado? Si comparamos la siembra con la cosecha parece escaso el fruto recogido por el gobierno catalán; no parece más lleno el cesto del gobierno español, el problema de fondo sigue latente. Entonces, lo dejamos en tablas.
Al margen del tactismo político, creo que,en este endemoniado proceso, todos hemos perdido mucho. El saldo cero que se nos presenta tiene un coste de lujo: fractura social entre catalanes, entre catalanes y resto de españoles y unos millones de euros malgastados que no atenderán emergencias sociales, sanitarias o educativas. Pero, siendo importante, es el coste menor. Nos hemos instalado en una desconfianza mútua que va mucho más allá de recelos razonables y cuyo recorrido final, hoy, no alcanzamos a ver. En lo más profundo de muchísimos ciudadanos se han interiorizado sentimientos antagónicos de muy difícil gestión: para unos, España ha pasado a ser un enemigo; para otros, Cataluña significa el espíritu caínita, la traición. Posiblemente cueste alguna generación reconducir la situación.
Dado que no parece que estemos en manos de auténticos hombres de Estado, habrá que confiar en nuevas correlaciones de fuerzas políticas y en un papel más activo de la sociedad civil que actúe como catalizador. Así sea.

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